Misioneros mártires

El padre Riudavets, con niños del colegio que dirigía en la selva amazónica peruana.

Ayer domingo, 24 de marzo, la Iglesia celebró la “Jornada en Memoria de los Misioneros Mártires”. En año pasado, 2018, en todo el mundo, numerosos Obispos, sacerdotes, hermanas y fieles laicos en Misiones que han sufrido violencia han sido numerosos. Los asesinados han ascendido a 40, casi el doble que en 2017, que fueron, 23. La mayor parte de ellos, 35, eran sacerdotes, por cuatro laicos y un seminarista.

Esta Jornada se celebra con motivo del día en que fue asesinado el Arzobispo de San Salvador, el recientemente canonizado san Óscar Romero, muerto mientras celebraba Misa el 24 de marzo de 1980.

El papa Francisco, en el Ángelus, lamentó este alto número de misioneros asesinados: “Recordar este calvario contemporáneo de hermanos y hermanas perseguidos o asesinados por motivo de su fe en Jesús es un deber de gratitud de toda la Iglesia, pero también es un estímulo para testimoniar con valentía nuestra fe y nuestra esperanza en aquel que, desde la Cruz, derrotó para siempre el odio y la violencia con su amor”.

Estos son el testimonio (=mártir) del verdadero evangelio cristiano. Lo cual apenas tiene resonancia en los medios de comunicación. En cambio, si fueran un antitestimonio (como el de los trastornados abusadores)…  

En cuanto al tema del tratamiento de los medios comunicativos en lo tocante a lo que afecta al cristianismo -singularmente al católico-, cabe hacer referencia al silencio -cosa habitual- de los más de 140 asesinatos ocurridos en Nigeria a manos de musulmanes (más información aquí) y que contrasta con la resonancia que ha tenido el asesinato de 50 personas en una mezquita de Nueva Zelanda el 15 de marzo, a manos de un trastornado mental. No hay parangón en cuanto a la magnitud y a la responsabilidad (al tratarse de la autoría: un individuo y enajenado), y sin embargo, a lo uno lo dan relevancia absoluta en todos los medios y en cambio a lo otro, nada, silencio absoluto.

Y lo más lamentable es que nos vamos haciendo a esta especie de rutina, de muertes de cristianos, sin mayor aspaviento. Hasta en los medios de comunicación católicos apenas si se resalta los constantes hechos criminales y bávaros contra su gente.

Aunque se quiera acallar, ocultar… Dios que ve en lo secreto…

Nota: Un informe de la misma agencia presentado en octubre resumía los datos entre 2000 y 2017, con un balance de 447 misioneros asesinados en ese periodo, cinco de ellos obispos. Destacaba además la presencia de jóvenes entre ellos, al menos uno por año.

ACTUALIDAD CATÓLICA

 

 


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