Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción» (Lc 2,34).
Categoría: XTO
Estupor: el Dios de un establo
La fe cristiana roza el absurdo. Parece increíble, es decir, digno de no creer el creer en un Dios que nace en un establo. Es tan increíble que por ello mismo es digno de creer: Solo al Dios verdadero se le podría imaginar tal cosa; ninguna invención humana se le podría ocurrir hacer nacer a mismísimo Dios, el dueño del universo entero, nacer en esas condiciones.
Un Dios paradójico
Dios no tiene «ojos de carne, no mira como miran los hombres» (Job 10,4).
«Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos -dice Yavé-» (Is 55,8).
Cristo Rey del Universo
El respeto de Dios por los seres humanos
Es inaudita la sutileza en el comportamiento de Dios con arreglo a la relación con sus creaturas —a las que ha dado algo de sí, de su imagen y semejanza— e hijos adoptivos, los seres humanos, e hijos en Hijo por el bautismo. A los que coronó de gloria y dignidad (Cf. Sal 8,6; Hb 2,7).





