Gracias a Dios no fueron abortados…

Sobre el tema del aborto hemos hablado en varios artículos, que pueden ver en la categoría del mismo nombre; ahora, sin mayor comentario, exponemos el testimonio referente a algunos personas importantes y conocidos que han destacado en sus vidas y que de haber sido abortados, como estuvieron cerca de serlo, nos hubiéramos quedado sin ellos.

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              El profesor pidió silencio y la total atención de la clase. Y comenzó su exposición:

           —Damas y caballeros, pronto serán doctores. Ahora, vamos a suponer que tienen frente a ustedes a una pareja que necesita consejos. El esposo tiene sífilis y la esposa tiene tuberculosis. Ellos tienen 4 hijos que viven: uno es ciego, otro es sordo y mudo, otro tiene tuberculosis y el cuarto está deforme. Ahora la madre está esperando de nuevo. Ambos el esposo y la esposa aceptan la posibilidad de un aborto, pero les dejan la decisión final a ustedes. Doctores, ¿qué les aconsejarían? Bajo tales circunstancias, ¿deberían tener el aborto?

           Se dejó que la clase tuviera unos minutos para meditarlo y luego se hizo una votación. La mayoría de los estudiantes estaban en favor del aborto en dichas circunstancias.

           —Felicidades —dijo sarcásticamente el profesor—. ¡Acaban ustedes de abortar a Beethoven!

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           Enrica, madre del futuro cardenal Eduardo Pironio, se casó en Argentina a los 17 años. Después de dar a luz a su primer hijo con grave peligro de su vida los médicos le remendaron que no tuviera más hijos para no arriesgar su vida. Ella se resistía a no tener más hijos.

        Fue a consultar el caso al Sr. Obispo y éste le aconsejó que era una cuestión muy personal suya y de su marido pero que se pusieran en las manos de Dios y que Él les ayudaría.

          Tuvieron 21 hijos más. El último, el número 22, fue el cardenal Pironio.

          El día que fue consagrado obispo, el consagrante le entregó como regalo el pectoral del Obispo que había aconsejado tan sabiamente a su buena madre.

          Estar abiertos s la vida es un gran regalo de Dios, así como el aborto es un gravísimo crimen.[1] 

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La historia de Emilia es uno de esos casos difíciles de discernir. Su último embarazo presentó tan difícil que hoy en día lo transformarían en opción segura por el aborto. Aquí está su historia. ¿Qué habría hecho usted en su situación? Emilia pertenecía a una familia de clase media en un país europeo que sufría estragos y carestías después de una prolongada guerra nacional. Hambre y epidemias amenazaban a toda la población. Emilia desde pequeña había tenido una salud delicada, que no había podido mejorar por las condiciones en las que vivía. Siendo muy joven, se casó con un modesto empleado y se establecieron en una población nueva lejos de familiares y conocidos. Poco tiempo después nació su primer hijo, Edmund, un chico atractivo, buen estudiante, atleta y con gran personalidad. Unos años más tarde, Emilia dio a luz a una niña, que sólo sobrevivió pocas semanas por las malas condiciones de vida a la que la familia estaba sometida. Catorce años después del nacimiento de Edmund y casi diez de la muerte de su segunda hija, Emilia se encontraba en una situación particularmente difícil. Tenía cerca de cuarenta años y su salud no había mejorado: sufría severos problemas renales y su sistema cardiaco se debilitaba poco a poco debido a una afección congénita. Por otro lado, la situación política de su país era cada vez más crítica, pues había sido muy afectado por la recién terminada primera guerra mundial. Vivían con lo indispensable y con la incertidumbre y el miedo de que estallase una nueva guerra. Y justamente en esas terribles circunstancias, Emilia se dio cuenta de que nuevamente estaba embarazada. A pesar de que el acceso al aborto no era sencillo en esa época y en ese país tan pobre, existía la opción y no faltó quien se ofreciera para practicárselo. Su edad y su salud hacían del embarazo un alto riesgo para su vida. Además su difícil condición de vida le hacía preguntarse: ¿qué mundo puedo ofrecer a este pequeño? ¿Un hogar miserable? ¿Un pueblo en guerra? ¿Vale la pena que le dé la vida? A esta situación tan difícil que enfrentaba Emilia, se sumaría otra problemática que ella aún no conocía, pero de saberla, le haría cuestionar aún más la conveniencia de que este hijo naciera. Emilia morirá tan sólo diez años después a causa de su precaria salud. Trágicamente, también Edmund, el único hermano del bebé que esperaba, vivirá sólo unos pocos años más. Algunos años más tarde, estallaría la segunda guerra mundial, en la que el padre de la criatura que estaba por nacer también perderá la vida, con lo que ese niño iba a quedar absolutamente solo en la vida y en un ambiente adverso. Si a Usted le tocara juzgar la conveniencia del nacimiento del hijo de Emilia, tendría que tomar en cuenta que, además de una situación sumamente crítica, a este niño le esperaba una vida en la completa orfandad: ni su padre, ni su madre, ni su único hermano podrían acompañarle en medio de las condiciones espantosas de la segunda guerra mundial que estaba por venir. ¿Para qué traer al mundo a un niño que desde el momento de nacer conocerá el sufrimiento? ¿Qué futuro puedo ofrecerle? ¿Será una insensatez llevar adelante mi embarazo? Son preguntas que cualquier mujer se haría en la situación de Emilia. Afortunadamente, ella optó por la vida de su hijo, a quien puso el nombre de Karol. Hoy quizá ese niño sería seguramente una víctima del aborto. Pero, gracias al valor de una mujer llamada Emilia, se encuentra vivo y se llama Karol Wojtyla, a quien todo el mundo conoce como Juan Pablo II. [2]

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A ellos podríamos unir una lista de conocidos y famosos que han destacado aportando con sus vidas algo irremplazable; los cuales, por una causa u otra estuvieron a punto de ser abortado:

Andrea Boccelli

Compositor y tenor, ciego y con una extraordinaria voz, que según cuenta el mismo estuvo cerca de no nacer: “Una joven esposa fue hospitalizada por un ataque de apendicitis. Los médicos tuvieron que aplicarle hielo en el estómago y, al final del tratamiento, le sugirieron que abortara. Le dijeron que era la mejor solución, porque el bebé nacería con alguna discapacidad. Pero la joven y valiente mujer decidió no abortar, y el niño nació. La mujer era mi madre y yo era el niño. Quizá soy parte interesada, pero puedo decir que tomó la decisión acertada”.

Celine Dion

Prestigiosa cantante, conocida por el gran público por la canción de la película “Titanic”. No fue desea, pues su madre con 41 años quedó embaraza de la que iba a supone su decimo cuarto hijo; estaba dispuesta a abortarla, pero el sacerdote de su parroquia le aconsejó que no lo hiciera. Y no lo hizo. Celine lo ha contado: “Tengo que admitir que le debo la vida a aquel sacerdote. Tengo 13 hermanos y yo soy la última, un accidente… mi madre pensó en abortarme por las dificultades que enfrentaba. Un sacerdote le dijo que no debía acabar con una vida que no le pertenecía”.

Justin Bieber

Sus padres, jóvenes (ella con 17 años) no deseaban tener hijos tan jóvenes, además de por la falta de recursos, entonces y aconsejados por los más cercanos, decidieron abortar… Sin embargo, ella, Pattie Mallette -según cuenta- decidió contando con la ayuda de un hogar para embarazadas tener a su hijo, lo cual provocó la ruptura del matrimonio meses después. Hoy día este famoso cantante canadiense y evangélico ha declarado: “Realmente no creo en el aborto. Creo que el embrión es un ser humano. Es como matar a un bebé”.

Cher

Según cuenta esta singular y famosísima cantante, su madre, presionada a su vez por su propia madre, estuvo a punto de haberla abortado; sin embargo, momentos antes de entrar al quirófano se arrepintió, afortunadamente para ella y sus admiradores. 

Cristiano Ronaldo

Uno de los más grandes futbolistas que han existido -y actualmente en activo-. Era el cuarto hijo de una familia portuguesa pobre. Su madre estaba por abortarlo; pero el médico se opuso a que lo hiciera. La madre Dolores Aveiro lo ha contado en su libro de memorias  “Madre coraje”: que le faltó muy poco… El motivo: que ya tenía tres hijos y pensaba que tal vez no podría permitirse económicamente criar a uno más. Hoy son multimillonarios.

Tim Tebow

Jugador de fútbol americano que no oculta su fe, sino que la proclama, y comparte su testimonio personal en pro de la defensa de la vida. Cuenta como los médicos que atendían a la madre embarazada él, le aconsejaron que abortase ante una gestación extremadamente difícil. Ella, por sus convicciones religiosas, afortunadamente para él. Y Tim nos dice: “Soy tan bendecido porque mamá optó por creer que Dios tenía un plan para mí y decidió no abortar. Hay gente que ha decidido no someterse a un aborto porque escuchó la historia de mi mamá, o que han sido alentados porque comparto mi fe en la televisión o en los reportajes”.

Steve Jobs

El mundo actualmente le debe mucho a este genio creador de Apple. Su madre biológica, que se quedo embarazada a los 23 años, no quería tenerlo; pero al final decidió dar a luz y darlo en adopción. Y así fue, al poco tiempo Steve encontró un buen hogar y fue feliz. Darlo en adopción es una salida muy adecuada para no abortar: porque además de no acabar con una vida, puedes hacer feliz a una familia que desea tener hijos y no puede.

Roberto Gómez Bolaños (Chespirito)

Famoso comediante y  humorista mexicano. Declaró en un video realizado para una campaña pro-vida que su madre habría querido abortarlo después de un accidente. La madre de este querido actor optó por la vida.  “Cuando estaba yo en el vientre de mi madre, ella sufrió un accidente que la puso al borde de la muerte, un médico le dijo que abortara y ella respondió: ‘abortar yo, jamás’. Es decir, mi madre defendió la vida, mi vida”.

Jack Nicholson 

El extraordinario actor  norteamericano es un activista pro-vida. Acérrimo antiabortista, que le viene por una cuestión personal: su madre, que lo tuvo cuando era adolescente, fue presionada para abortar, sin embargo ella se negó a ello. Fue el fuerte carácter de su madre y su abuela lo que detuvo su aborto. Cuando se le preguntó sobre el aborto en una entrevista con la revista “Rolling Stone”, dijo que lo único que sentía por su madre y su abuela era una gratitud inmensa: “Si hubieran tenido menos carácter, nunca habría podido vivir. Estas mujeres me dieron el regalo de la vida”, “Estoy en contra del aborto. No tengo el derecho a tener cualquier otro punto de vista.

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[1] LÓPEZ MELÚS, RAFAEL Mª., Caminos de santidad V, ejemplos que edifican, Edibesa, Madrid 2000, p.224.

[2] Interrogantes.net

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