El poder progre atropellando la libertad educativa… cristiana 

Es pertinaz el poder político autollamado progresista en su intento por socavar la libertad de religión y de enseñanza. Es ya una fijación enfermiza. De modo que nos les importa atentar contra la libertad y la tolerancia y los derechos de los que no piensan como ellos, para lograr su objetivo: diseñar a su acomodo a la sociedad, manipular las mentes y eliminar el cristianismo de la vida de la gente.

En este sentido, en España el poder progre socialcomunista que gobierna está redoblando esfuerzos -que se ven en este tema que tratamos como en muchos otros- por acabar con la  religión cristianocatólica y con la educación que está principalmente en su órbita: la concertada.

La aportación del Estado no cubre los costes reales de los gastos de la escuela concertada. Los ingresos recibidos por subvenciones públicas ascienden a 2.869 euros por alumno; el total de gasto en personal escolar es de 2.923 euros por alumno, a los que añadir el gasto general.

El gasto público por alumno en la enseñanza pública es casi el doble que en la concertada: Un puesto en la escuela pública está en torno a los 6.000 euros, en la concertada 3.000. Y ésta con mejores resultados académicos. Pues bien, esto que como puede verse es tan beneficioso para los ciudadanos y las arcas del estado, se pretende acabar con ello. Y no solo es este el beneficio doble para la ciudadanía, sino el hecho de la libertad de enseñanza. Cuestión esta última que es en realidad la causante de que se quiera eliminar este tipo de apoyo. Es decir, que a los políticos les interesa fundamentalmente que la educación que se imparta sea la que a ellos, según se ideología, les interesa. Y esta es la realidad: pese a que los valores cristianos de la educación católica principalmente de estos colegios sean propicios para la paz, el amor, la fraternidad, la justicia, la solidaridad, etc., principios que fomentan la cuestión social, tan identitaria de la izquierda, sin embargo, no lo admiten y pretenden acabar con esa enseñanza para imponer la estatal, al coste que sea. No se entiende del todo, claro; es en el fondo una animadversión contra la religión cristiana, es decir, el cristianofobismo enfermizo de siempre, que tanto aventó y sigue haciéndolo la Masonería.

Una cuestión tristísima al respecto es el de la pasividad de la gente en general. Quietando al sector de la sociedad que directamente se ve afecto, la mayoría de la población tiene una actitud de absoluta pasividad, más preocupada por intereses mezquinos que por algo tan absolutamente trascendente. Una pena.

Con respecto a esto  y a esta actitud de carencia de interés de la sociedad en general y a su absoluto pasotismo, aplicamos unas palabras que dijera observando la sociedad española años atrás el filósofo Gustavo Bueno, “en España tenemos el cerebro hecho polvo”.

Estos son los signos de los tiempos. Aquellos que pondrían de manifiesto las potencias de las tinieblas en que lo que sería anticristiano sería perseguido. Este es un botón más de muestra…, de los tantos que se están dando en todo el mundo, y que hoy día arrecian de manera singular y hasta única.

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