El Partido Popular Europeo ha sido abducido por la progresía

PPE, wikipedia

En los tiempos presentes, la ideología progre es el pensamiento emergente que -por acción u omisión- se está imponiendo a marchas forzadas como pensamiento único.

Se pensaba que con la caída del muro de Berlín -y así parecía- la izquierda más rancia había desaparecido a su vez, pero no, ha renacido con fuerza inusitada, dejando la bandera clásica de las clases por la economía, para auparse sobre otros terrenos y levantar las banderas de los políticamente correctos (los desiguales o desconsiderados en sus derechos -mujeres, transexuales y LGTB, migrantes, islamismo, supremacismo y racismo, nacionalismos; entre otros, a los que unir el ecologismo, y pronto, la eutanasia, como antes se plegó al aborto). Esto se ha tomado una relevancia extraordinaria, de tal forma que o te unes o quedas excluido y en la irrelevancia.  

Aún esto, desde una posición no de izquierda radical se puede tener un discurso defensor de esos colectivos y de reivindicación de sus derechos, sin embargo el discurso del progresismo ha arrastrado a la derecha conservadora a asumir sus postulados; es decir, a renunciar a sí misma, sus valores, su visión, sus soluciones para abrazar lo postulados de la progresía dominante.

Los principios y valores del PPE (Partido Popular Europeo) eran propiamente cristianos, ahora, en cambio, son propios de una cultura progre, materialista (de la que ya formó parte el liberalismo colorado o exaltado). A esta deriva se han opuesto tanto Polonia y Hungría, e incluso Rusia.  

Así se expresaba Viktor Orbán, Primer ministro de Hungría, ha asegurado que el PPE ha abandonado buena parte de los valores que siempre defendió. Entre ellos el modelo de familia tradicional. Yendo a caer en los brazos de la ideología de género. No estamos ofreciendo una alternativa atractiva a la de nuestros adversarios políticos, y consideramos sus problemas y sus interpretaciones como puntos de referencia.  El PPE se ha deslizado desde la derecha cristiana hacia la izquierda. A los ojos de los votantes, lentamente nos estamos volviendo indistinguibles de la izquierda liberal, verde y socialista.

Esto ha quedado tan sentado en nuestra sociedad (Europea), que por ejemplo, en España, el término «ultra derecha» con tono, claro, descalificatorio, ha quedado reservado para todo aquel que no se sube el carro de la progresía dominante. En cambio, el término de «ultra izquierda» no existe.

El votante de centro-derecha, conservador, cristiano, se siente traicionado y abandonado por estos partidos que del PPE que se denominan de «derecha» «conservadores» y «demócrata-cristianos».

 Terminamos añadiendo los siguientes y preocupantes dato:

El número sería mayor si se incluyen influencias indirectas

El 22% de los jueces del Tribunal Europeo de Derechos Humanos tienen vínculos con ONG afines a Soros

Al interpretar los derechos humanos con amplio margen de arbitrariedad ideológica y situarse por encima de los legisladores nacionales, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos goza de un poder inmenso para moldear la sociedad, la cultura y la forma de vida europeas.

Al menos 22 de los cien jueces permanentes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) entre 2009 y 2019 han sido directivos o colaboradores de siete ONG que son muy activas ante dicha sede judicial, con una visión de los derechos humanos que suele caracterizarse como “progresista”. Doce de esos jueces tuvieron relación con la Open Society Foundation de Georges Soros, y el resto, con otras seis organizaciones de las que figura como donante.

 (Pueden ampliar información en: Religión en Libertad)

(Curioso, dos húngaros: Viktor Orbán, primer ministro desde 2010, firme defensor de los valores cristianos y de la herencia del cristianismo en la cultura europea, y George Soros es enemigo declarado de Orbán y de la Iglesia católica).

 

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