El abandono de la fe

A la edad de la adolescencia se produce una auténtica desbandada de la fe. ¿Por qué?

Este es el tema fundamenta que hoy debe ocupar a la Iglesia, pues es su misión evangelizar, llevar a los hombres a Dios.

Creer lo cambia todo. De ahí, se derivan todos los demás asuntos de la vida, pues la fe los penetra todos. De modo que cuando se abandona la fe la visión de la vida queda absolutamente modificada (personal y socialmente), aunque en apariencia pudiera parecer no notarse.

Habiendo tomado sucintamente conciencia de esta realidad tremenda, como una tragedia,  que supone el abandono de la fe; tratamos de ver qué hacer, si hay solución.

Se han escrito muchas páginas sobre la causas del porqué de este abandono (por ejemplo en este artículo se recogen algunas: 9 motivos que alejan a la gente de la Iglesia). Nosotros trataremos brevemente de dar nuestro enfoque al asunto:

Antes de que la batalla este pérdida, tengamos en cuenta y practiquemos realmente aquella máxima agustiniana, benedictina e ignaciana: “Esfuérzate como si todo dependiese de ti, y ora a Dios como si todo dependiera de El”. La confianza absoluta en el Señor, que si le decimos sí que lo escuche y que nosotros nos brindamos a ello Él actuará, el pondrá de su parte, lo pondrá todo.

Otro factor importante, el hecho de que la persona, cada cual, especialmente a raíz de la comunión y en la adolescencia tenga una experiencia personal con el Señor. Personalmente se tiene que conocer a Dios, entablar una relación de tu a Tu. Tener una experiencia piadosa, trascedente, cuya  saber místico de Dios deje una huella imborrable, una verdad que nada ni nadie podrá hacer olvidar, pues será la verdad más auténtica que  jamás conocerá. La fe es un don que  a su vez implica una tarea, la de serle fiel. El don de la es el don de Dios mismo, de la presencia del Espíritu Santo en uno mismo. Si el joven no experimenta una fe así, su compromiso religioso se abandonará.

Otro factor, la implicación de los padres, como los primeros evangelizadores y catequetizadores;  su testimonio ejemplificante y su empeño por encauzar los pasos de sus hijos sobre todo en la edad de los cabios (la pubertad, la adolescencia, los estudios universitarios). Hay que hablar mucho con ellos, animales a que oren y a que participen de la vida de la parroquia, etc. La fe que les van a trasmitir, será la mejor de las herencias que les pueden legar.

Otros factores son las amistades, la comunidad parroquial, el colegio, los diferentes ambientes, la sociedad en general, los medios de comunicación, etc. Todos ellos —y en conjunto— tienen una influencia extraordinaria… Los cuales se han de cuidar; estos últimos someten a los adolecentes a una visión laicista de la existencia refractaría a la creencia de Dios. 

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