Pensamientos de Fe (40)

  1. Dios ha querido dar tal dignidad al ser humano, que ha corrido el riesgo de darle una libertad que puede por torpeza y mal comportamiento oponerse o dificultar la voluntad de Dios que es la de procurarse su bien.     
  2. El santo es el creyente que se deja llevar en volandas por Dios, el simple creyente no se presta tanto a ello y hace la voluntad divina con reparos, buscando ridículas seguridades terrenas, que obstaculizan la acción santificadora de Dios.
  3. La raíz hebrea de la palabra “tener fe” significa: es sólido, puedo apoyarme con seguridad; aceptar dejarme guiar por otro; se puede uno fiar, confiar. Dios se hace digno de confianza, acreedor a que me deje llevar por el, en sus brazos, como hace un niño con su madre. Esta es la actitud válida en nuestra relación con Dios; la única, la de la fe absoluta.
  4. Es espíritu de la infancia, es el de la confianza absoluta y del abandono total. Y  eso lo cambia todo. Aunque el suelo se derrumbe bajo sus pies, su confianza sigue siendo absoluta.
  5. El místico es aquel que desafía toda duda. Desafío que en medio de la noche confía con una confianza sin límites. Corre todos los riesgos, confía, permite y se entrega. Se entrega en el vacío de seguridades, evidencias o tranquilizantes. Sé en quién he puesto mi confianza (2 Tim 1,12).
  6. La fe absoluta abre a una improvisionalidad…, la de andar de la mano de Dios por unos andurriales sorprendentes… Pero siempre de forma maravillosa. La vida se convierte como el recorrido por un cuento lleno de cosas fantásticas aún en el drama.
  7. Para ser elevado a los altos niveles de la vida espiritual se requiere ser inocente. Pues este está dispuesto a aceptar ser conducido a un extremo donde ya no cabe la posibilidad de hacer pie. Donde confiarse a lo sobrenatural lo percibe con absoluta “naturalidad”.
  8. Quien lo ha abandonado todo para una entrega absoluta al Señor, hay en ello un misterio insondable que ni nosotros mismo lo comprendemos en su magnitud, y es preciso que así sea.
  9.  Con Dios la vida no es aburrida para nada, las sorpresas están garantizadas. Es una aventura de riesgo, a que el temor sea superior al grado de confianza.
  10. No hay que apoyarse en nada, la confianza solo se sustenta en la certeza del amor de Dios. Buscar —algo que parece tan humano— seguridades, garantías, apoyos, por pequeños que sean, fuera de esto es mortal. Esta es la única preocupación: sin confiamos plenamente en Dios.

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