Dio la vida al salvar a siete niños de ahogarse

El obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández presidió la clausura de la Fase Diocesana de la Causa de Beatificación del Hermano Pedro Manuel Salado, que tratando de salvar -y que salvó- a siete niños que el mar engulló en Ecuador.

Ya en 2018 se abrió la Causa de Beatificación del Hermano Pedro Manuel tras el traslado de competencia del Vicario Apostólico de Esmeraldas (Ecuador).

Pedro Manuel Salado  nacido en Chiclana (Cádiz), era miembro consagrado del Hogar de Nazaret, que tiene en Córdoba su sede principal. Se consagró al Señor en 1990 y hasta 1998 vivió en España, cuando se desplazó como misionero hasta Ecuador.

Son muchos los misioneros/as que dan la vida por los demás en tierras lejanas y de diversas maneras. Son el orgullo de la Iglesia, el testimonio más auténtico de la fe evangélica. Estos santos héroes que consagran su vida a la entrega a los demás, especialmente a los más pobres rara vez tienen resonancia en los medios de comunicación (lo cual contrasta con los casos que defraudan su fe, como un antitestimonio, y que si son pregonados con cierta exhaustividad).  

Les invitamos a leer el artículo ya publicado “Se lanzó al mar, rescató a 7 niños y exhausto murió: camina hacia los altares por una vía especial“, de donde extraemos brevemente estos datos:

Al parecer, la causa fue un pequeño maremoto. El agua se metió para dentro, el mar se echó para atrás. Los niños más pequeños, con 8 y 9 años, se veían casi en alta mar, detrás de las boyas de seguridad.

Pedro Manuel nadó para sacar a cada chaval. Primero recuperó a uno, después a otro, y a otro, y a otro, con gran esfuerzo. Un socorrista se acercó y un hombre le aportó una tabla de surf. Él volvía una y otra vez a meterse en el agua. Una ola le arrebató a los dos últimos niños. Él los persiguió y logró, ya agotado, colocarlos en la tabla. El socorrista se los llevó y volvió a por el religioso, que estaba exhausto y se ahogaba. Lo llevaron a la orilla. Le dijeron que había salvado a los 7 niños, que estaban todos bien. Y entonces murió.

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