Ayer, 14 de noviembre, en el XXV congreso de Escuelas Católicas, la en funciones ministra de Educación y portavoz del Gobierno, ante la plana mayor de la Enseñanza Concertada Católica se largó un discurso provocativo y descarado en que venía a cuestionar el derecho constitucional recogido de la en art. 27.2 de la Carta Magna sobre «la libertad de enseñanza y educación religiosa a los hijos».
Los presentes no salían de su asombro oyendo a la ministra Celaá; de tal forma que a sus palabras se elevó en la sala un murmullo de desconcierto, jamás sucedido en una reunión de este tipo.
Es tremendo que se pretenda atacar un derecho tan fundamental. Pero -ya se sabe- la gente progre, de izquierdas, no se arredra por nada, y con un par -una vez que tiene poder- lo ejercen con todo atrevimiento sin respetar un mínimo de decoro. (Así han sido desde siempre, y conservan ese desparpajo, y arrasan lo que haga falta con tal de salirse con la suya. Apelando a no sé qué supremacía -que llama moral (pero ni la conocen)-. Estos comportamiento tan descaradamente osados y violadores de derechos fueron los que condujeron -ahora se entiende- en 1936 a España a una guerra civil).
En fin, lo que se pretende -una vez más- es atacar lo católico en lo más sensible: la enseñanza y formación en valores cristianos en los hijos, según el derecho de padres y de la escuela católica. En este sentido, el acorralamiento y la exclusión de la vida, pública y hasta privada, de todo cuanto signifique cristianocatólico es un fenómeno que va a más, y cuyo hechos están aquí y que se extenderán cada vez más en las políticas de las sociedades de Occidente.
(Por otro lado -y entre paréntesis-, hay en el fondo -creemos- una pretensión que nadie ha atisbado, y es la intención de provocar alarma en los sectores católicos, para que presionen sobre el partido conversador PP, para que apoye la elección como presidente al socialista Sánchez, evitando que lo hagan los anarcoizquiedistas de Podemos e independientes, que llevarían a radicalizar sus políticas, de la que lo dicho la ministra Celaá ayer sería un botón de muestra.) Esperemos.