Festividad de Santiago, patrono de España, 25-07-2017Aunque es un día que a nivel nacional no es laboralmente festivo, religiosamente sí es, y el de precepto. El nombre Santiago, proviene de dos palabras Sant Iacob. Porque su nombre en hebreo era Jacob. Los españoles en sus batallas gritaban: «Sant Iacob, ayúdenos». Y de tanto repetir estas dos palabras, las unieron formando una sola: Santiago. Santiago de Zebedeo o Jacobo de Zebedeo, llamado Santiago el Mayor para distinguirlo del otro discípulo homónimo, fue uno de los doce apóstoles. Nació probablemente en Betsaida (Galilea). Murió a manos de Herodes Agripa I en Jerusalén entre los años 41 y 44 de nuestra era.
Santiago el Mayor era, según Ana Catalina Emerick, hijo de la prima de la Virgen María, Salomé, casada con Zebedeo; por lo tanto tenía un parentesco con Jesús. El otro Santiago, el Menor, era incluso primo de Jesús, ya que era hijo de la hermana de su madre, Maria, de Creofás, que también era madre de otro discípulo, de Judas Tadeo. Santiago era hermano de Juan, su padre Zebedeo, fueron socios pescadores con Pedro y Andrés en Betsaida en lago de Galilea. Tenía una pequeña “industria” pesquera. Tenían obreros a su servicio, y su situación económica era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por algún tiempo, como lo hizo su hermano Juan cuando acudia a una temporada al Jordán a escuchar a san Juan Bautista. La Betsaida situada al lado (3,5 Km) de Cafarnaum sería una modesta aldea, del estilo de Cafarnaúm o incluso más pequeña, y tendría unos 700 habitantes. Betsaida no tuviera sinagoga propia y los vecinos acudían a la de Cafarnaúm. Un dato a destacar es el ambiente de expectativa que por aquel entonces existía sobre la Venida de Mesias (tal vez como ahora en algunos sectores marianos: sobre la segunda Venida). El caso es que ese run-run de fondo se ve corroborado en que tanto Andrés, hermanos de Pedro, Felipe, también de la misma población Betsaida, y Tomás, también pescador, andaban con Juan Bautista, cuando el Bautizo de Jesús, y se hicieron sus apóstoles. Luego, Santiago, Juan y Pedro, siguieron a Jesús dejando las redes y las barcas.
Santiago formó parte del grupo de los tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y con Simón Pedro. Era un tipo echado para adelante, con coraje, y quizá esto le hiciera tomar la decisión de ir al confín de la Tierra, Finisterre en Galicia, Hiispania. Según la tradición, el Apóstol Santiago consiguió que su mensaje calara en la población, obteniendo varios discípulos en España que continuarían evangelizando en la península cuando Santiago regresó a Jerusalén. Siete fueron los que siguieron los pasos de Santiago, los Varones Apostólicos, estando todos juntos cuando en el año 40 la Virgen María se apareció a Santiago el Mayor en Caesaraugusta, en el Pilar (actual Zaragoza), Santiago Apóstol habría regresado a Jerusalén para encontrarse con María, lugar del que no regresaría. Según cuenta la tradición, Santiago habría encontrado la muerte a su vuelta a Jerusalén, entre los años 41 y 44, a manos de Herodes Agripa I, rey de los judíos y nieto de Herodes el Grande. Pese a su muerte en Jerusalén, sus discípulos habrían conseguido conservar el cuerpo y trasladarlo por el Mar Mediterráneo hasta Galicia, en donde lo habrían enterrado en Iria Flavia. En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando «oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol». La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que «permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio». Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima. La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como «una antigua y piadosa creencia». En 1438 se escribió un «Libro de Milagros» atribuidos a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto de que, el rey Fernando el Católico dijo: «creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros». El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre los pueblos sujetos al rey católico, se celebraba la dicha de haber tenido a la Madre de Dios en su región cuando todavía vivía en carne mortal. Tres rasgos peculiares que caracterizan a Ntra. Sra. del Pilar y la distinguen de otras advocaciones marianas. El primero es que se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida mortal. La segunda la constituye la Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer templo mariano de toda la Cristiandad. Y la tercera es la vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (Santiago de Compostela); por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido los ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España. La Basílica del Pilar, en Zaragoza, constituye en la actualidad uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y recibe contínuas peregrinaciones. Ante la Virgen han orado gentes de todas las razas, desde las más humildes, hasta los reyes y gobernantes más poderosos, e incluso pontífices. El grandioso templo neoclásico se levanta sobre el lugar de la aparición, conservándose la Columna de piedra que la Virgen dejó como testimonio, un Pilar que simboliza la idea de solidez del edificio-iglesia, el conducto que une el Cielo y la Tierra, a María como puerta de la salvación. El día 12 de octubre de 1492 fue precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las desconocidas tierras de América, lo que ha motivado que la Virgen del Pilar haya sido proclamada como patrona de la Hispanidad, constituyendo el mejor símbolo de unión entre los pueblos del viejo y nuevo continente. Su fiesta se celebra con gran fasto en todas las naciones de habla hispana y especialmente en la ciudad de Zaragoza, donde miles de personas venidas de todo el mundo realizan una multitudinaria ofrenda floral a la Virgen. …..
La celebración de la festividad de Santiago, apóstol, nos lleva a recordar la España de la fe, la España abierta al mensaje de Jesús, que por la palabra y el testimonio del apóstol Santiago, se convirtió en un modelo de nación cristiana. Él sembró la fe en España y cumplió con el encargo del Señor de ser su testigo hasta la muerte por defender su fe. Celebrar esta festividad hoy denuncia inevitablemente la realidad respecto a la fe de la España actual en la que estamos viviendo. Las familias han dejado de ser cristianas, en ellas no hay sitio para Dios y su mensaje, preocupadas únicamente por lo material. Los padres ya no son transmisores de fe para sus hijos, porque ya no tienen punto de referencia en sus propias familias, de las que viene cada uno de los que forman el matrimonio. A lo largo de toda su historia, España ha acudido a su santo patrono invocándolo en momentos de grandes peligros y han sentido su poderosa protección. ¡Que Santiago, interceda y vele por que se mantenga la fe en la Península Ibérica!
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