VII Marcha por la VidaSe ha reivindicado en la marcha algo tan simple y elemental, a lo que toda persona tiene derecho antes de decidir a abortar, como el es de que no se le oculte información; es decir, que no se le esconda el ver y oír la ecografía. En ella, se reconoce y aprecia, UNA PRESENCIA. Ayer, 18 de junio, asistí en Madrid a la 7ª Marcha por la Vida, que trascurrió entre la Puerta de Alcalá y la Maternidad del hospital Marañón, de las 12:00 y las 13:30 horas.
Como ya ocurriera el 25 de marzo, en la plaza de Felipe II, de Madrid, en la que se celebró la anual e internacional concentración festiva del «Si al la Vida», el número de los que acudieron se puede calificar de decepcionante, apenas un millar de personas. Aunque hacía un calor de justicia, la verdad es que no hay excusas…; es la tónica ya habitual. Tristemente, es así, ya no hay conciencia, para este tema del aborto; la sensibilidad social se ha perdido al respecto, e incluso, me atrevería de decir, que para cualquier otro asunto, a no ser para la publicidad progre…
Se ha reivindicado en la marcha algo tan simple y elemental, a lo que toda persona tiene derecho antes de decidir a abortar, como el es de que no se le oculte información; es decir, que no se le esconda el ver y oír la ecografía. En ella, se reconoce y aprecia, UNA PRESENCIA. Es de admirar que un grupito, un resto, de voluntariosos, desafiando el clima social y meteorológico, dediquen tiempo de su vida, a luchar por la vida de otros, los más indefensos. ¡Que Dios os lo pague! Y que los inocentes que están delante de Señor de la Vida intercedan por vosotros. Miguel Morales |
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