Atravesaron un desierto inhabitable (Sab 11,2a).
¿Y vosotros, habituados al mal, podréis hacer el bien? Yo os dispersaré como pajuela arrebatada por el viento del desierto. Esta es tu parte, la suerte que te he asignado -dice Yavé- por haberte olvidado de mí, poniendo tu confianza en la mentira (Jer 13,23-25).

