Solemnidad de la Santísima Trinidad

“El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la `jerarquía de las verdades de fe´ (DCG 43).

“Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos” (DCG 47).” (Catecismo de la Iglesia Católica, núm. 234).

“La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los `misterios escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto´  (Cc. Vaticano I: DS 3015). Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de Creación y en su Revelación a lo largo del Antiguo Testamento. Pero la intimidad de su Ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón e incluso a la fe de Israel antes de la Encarnación del Hijo de Dios y el envío del Espíritu Santo.” Catecismo de la Iglesia Católica, núm. 237).

Es un insondable Misterio de Caridad, que desborda infinitamente nuestra capacidad de comprensión. Esta anécdota acontecida a San Agustín nos lo dice plásticamente:

Un día San Agustín paseaba por la orilla del mar, dando vueltas en su cabeza a muchas de las doctrinas sobre la realidad de Dios, una de ellas la doctrina de la Trinidad. De repente, alza la vista y ve a un hermoso niño, que está jugando en la arena, a la orilla del mar. Le observa más de cerca y ve que el niño corre hacia el mar, llena el cubo de agua del mar, y vuelve donde estaba antes y vacía el agua en un hoyo.

Así el niño lo hace una y otra vez. Hasta que ya San Agustín, sumido en gran curiosidad se acerca al niño y le pregunta:

Oye, niño, ¿qué haces?”

—Estoy sacando toda el agua del mar y la voy a poner en este hoyo —respondió el niño.

Pero, eso es imposible.

Y el niño añadió:

Más imposible es tratar de hacer lo que tú estas haciendo: Tratar de comprender en tu mente pequeña el misterio de Dios.

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¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

como era en un principio, ahora y siempre!

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El Papa Francisco invitó a los católicos a orar a la Virgen María, morada de la Trinidad, para orientarse siempre “hacia la meta que es el Cielo”.

“Que la Virgen Mari?a, morada de la Trinidad, nos ayude a acoger con un corazo?n abierto el amor de Dios, que nos llena de alegri?a y da sentido a nuestro camino en este mundo, orienta?ndolo siempre hacia la meta que es el Cielo”