Hoy es un día muy especial: el día que María dijo sí, fiat, hagas; con lo que aconteció algo históricamente sobrenatural; que iba a cambiar para bien, de formar grandiosa, la existencia de la especie humana. Y el día en que –pese a quien pese– María iba a ser llama la «llena de gracia».
En las manos de una sencilla mujer, pero llena de gracia, iba a jugarse en un momento del destino del ser humano.






