¿Se te está pasando el arroz?

Esta expresión coloquial tiene fuerza por el contenido potente que encierra. Y los que están en contra —no se sabe bien por qué, o sí, lo sospechamos— pretenden a toda costa que no se oiga, así tratan de reprimir a los que la jalean.

En España la Asociación de Familias Numerosas de Madrid (AFNM) puso en circulación una campaña para animar a los aún jóvenes a tomar conciencia del hecho importantísimo para sus vidas como es el de la natalidad, y lo hizo a través de un breve video con el lema que ha causado fortuna: “¿Se te está pasando el arroz?”

De inmediato, los enemigos de la natalidad, de la vida (como Dios manda), han salido a la palestra para oponerse y acallar a los que acertadamente han puesto el dedo en la yaga de una sociedad egoísta y equivocada.

La directora del Instituto de las Mujeres (dependiente del Ministerio de Igualdad), Cristina Hernández Martín, envió una carta oficial a María Menéndez de Zubillaga, presidenta de la AFNM, afirmando que «este tipo de campaña promocional supone un menoscabo a la libertad y la autonomía que poseen las mujeres sobre sus cuerpos y podría constituir una forma de acoso y violencia psicológica»: «Por esta razón», añade, «en el ejercicio de mis competencias debo reclamarle que adopten las medidas necesarias para la retirada de esta publicidad, así como el cumplimiento de la normativa vigente».

En esto hay algo a reseñar de manera lamentable:

Uno, que quienes pretenden coactivamente amordazar la voz ciudadana es el Estado, en este caso, el Ministerio de Igualdad); desde la maquinaria institucional, con sus poderosos medios (políticos-legislativos, mediáticos, económicos…), se trata de eliminar que la sociedad civil pueda disentir de los planteamientos ideológicos del Estado.

Dos, algo que es un bien objetivo para todos —los futuros padres, las nuevas personas a las que se traen a la vida, la sociedad (que se va a beneficiada aunque tan sólo sea como futuros contribuyentes soportares de las pensiones)—, sobre todo en España donde mueren más personas que nacen; aún así no se quiere reconocer e intentan imponer su voluntad negativa producto de una ideología antivida.

Tres, y como natalidad y el celebrar la existencia tienen connotaciones de reminiscencias cristianas, cuyo Dios ama la vida que ha creado y alienta a la multiplicación…, ellos —ateos materialistas recalcitrantes— se oponen con todas sus fuerzas (demoniacas) a cuanto suponga seguir la voluntad divina. En fin, que están a un paso de se le aplique alguna ley del odio que se saquen de la manga a cualquiera que pretenda ir en contra de lo que el Estado dicta, es el método represor de hoy día.

P.D.:

Viendo la foribundez mediática que se ha desatado en la progresía censora cabe colegir que la campaña pro-familia ha sido un acierto total. 

¿Por qué tratan de impedir que la gente piense…, que tome conciencia de este bien que puede perder? Es una postura semejante -son los mismos- que se oponen a que las mujeres que pretenden abortar vean la ecografía. 

 

 

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