Pensamientos de Fe (96)

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  1. En lo del inclusivismo —tan en moda hoy— se pretende no ya incluir, claro, a los pecadores (lo que somos todos, y  que tenemos la pretensión de no serlo), sino al pecado, y esto no es posible.        
  2. No reparar en la miseria ajena, lo único que hace el pone de manifiesto la miseria cualitativamente mayor del que la ignora.
  3. Los sencillos verán la luz, porque no tienen luz propia (tinieblas) de los sabios según el mundo; están abiertos a más revelación, al secreto por descubrir, creen en un tesoro, están abiertos a la sorpresa, al estupor, …abiertos a la conversión continua.
  4. La verdadera historia es la que acontece a los seres humildes y que la vida cotidiana está llena de recónditos tesoros místicos que convierten esta vida en una verdadera gloria.
  5. La pérdida de inocencia, de nobleza, de buenos sentimientos y confianza supone incapacidad para creer, y por ende, para amar. Muchas relaciones amorosas están teñidas por una falsa apariencia de generosidad, pero en realidad domina el interés que la ahoga sin ser consciente de ello, como el trigo ahogado por la cizaña, que cree aun de noche y sin que se sepa.   
  6. La relación amorosa puede ser desvirtuada por el afán de la pasión sensitiva, que se convierte en una falta de respeto por la utilización para satisfacer un deseo alcanzable a través de poder que no ama sino que se posesiona. Amar verdaderamente requiere de una delicadeza y pureza interior que hoy día, aturdidos, se carecen.
  7. Existen dos sexos (varón y mujer), como Dios les creó (cfr. Gén 1,27). La homosexualidad existe, pero no es otro sexo; la propuesta para este tipo de atracción desde la fe cristina es la amistad y la castidad. Lo trans y la ideología de género son invenciones del comunismo o marxismo cultural; es disforia de género, crisis de identidad de la pubertad, autismo, asperger, bullying (acoso), pero que no obedece sexos distintos de los biológicos: varón y mujer; luego la ideología de género LGTBIQ+ propiamente no existe.
  8. El ateísmo líquido y silencioso se ha difundido rápidamente por todo Occidente e incluso en parte de la Iglesia, consistente en admitir, junto a la fe, un modo de pensar y vivir mundanizado. De modo que si no se vive según cree, acaba creyendo según se vive.
  9. Cuida lo que proyectas. Si piensas a Dios, lo ideologizas, fabricas tu ídolo, vistes bien el muñeco, te resulta atractivo… Lo das a conocer, impartes doctrina… Los ídolos acaban volviéndose contra sus progenitores.
  10. Si hay discrepancia entre lo que nosotros pensamos o queremos con la voluntad de Dios, o sea su doctrina, hay que ceder y aceptar lo que Dios —o su Iglesia— dice, pues en caso de duda (discrepancia con la doctrina) decidirse por lo más seguro; si no, en el fondo, caemos en rebeldía sobérbica.

 

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