Pensamientos de Fe (88)

 

  1. Quien está lleno de -se aferra a- cosas caducas, correrá su misma suerte. Solo lo que trasciende te hará llevar al más allá.       
  2. Hemos de rezar antes de pensar, hemos de pensar antes de actuar; y después de actuar bien, hay que dar gracias, y seguir.
  3. La mujeres tiene una mayor sensibilidad espiritual, así se ratifica con el número de religiosas contemplativas. La escena de María y Marta (Cf. Lc 10,38-42), en que aquella se extasía escuchando a los pies Jesús, lo corrobora.
  4. La ambición de poderío -y también de otras cosas- obnubila la mirada, esclerotiza el corazón, anulando el potencial del alma, su santidad. Quien se respetara a sí mismo -quien se amara- no invertiría esfuerzos en ambiciones de este tipo.
  5. La gente no se da cuenta de que todo comportamiento o vivencia deja consecuencias; nada afectado por un mal moral pasa inadvertido en sus efectos para el alma por muy invisible que aparezca ante los ojos.
  6. El mundo actual preocupado por una felicidad inmediata y materialista, se preocupa por satisfacer sus deseos y caprichos: sin hacen ninguna reflexión sobre su conveniencia personal, moral, espiritual, y de otro tipo, como el de la felicidad verdadera y duradera. Ejemplo: el desmadre de las la sexualidad a partir ya de la tierna adolescencia para ser un no parar en la juventud y… Luego, se pretende que las relaciones de pareja, los matrimonios y las familias, se prolonguen en el tiempo; lo cual es imposible, y así se están produciendo tantísimos fracasos matrimoniales y familias rotas.
  7. Cuando el misterio excepcional y exclusivo de la sexualidad, con su potencial de transmitir y donar amor, se vulgariza convirtiéndolo en una repetitiva y variada sucesión de encuentros fugaces, sin más, pierde su grandeza y el compromiso del amor verdadero.
  8. El poner la otra mejilla puede parecer indigno, humillante, etc., pero lo es para los que están sometidos al pensamiento de este mundo, a los esquemas mentales de intramundo; pero no para los que viven de la dignidad otorgada por Dios, que vive de la fe que experimenta su amor.
  9. Hay quien solo en la lucha, de cualquier tipo, se sienten vivos.  Hay también que en dominio se siente «realizado»: pues es su forma de estar en la vida. No comprenderían la vida de otra manera, ni la sentirían, o tal vez… la sentirían vacía.
  10. El mayor poder es el que renuncia a ejercerse. La omnipotencia que se hace vulnerabilidad, impotencia, especialmente por amor. Este es el ejemplo que nos transmitió en Señor, salvándonos.

 

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