- Quien está lleno de -se aferra a- cosas caducas, correrá su misma suerte. Solo lo que trasciende te hará llevar al más allá.
- Hemos de rezar antes de pensar, hemos de pensar antes de actuar; y después de actuar bien, hay que dar gracias, y seguir.
- La mujeres tiene una mayor sensibilidad espiritual, así se ratifica con el número de religiosas contemplativas. La escena de María y Marta (Cf. Lc 10,38-42), en que aquella se extasía escuchando a los pies Jesús, lo corrobora.
- La ambición de poderío -y también de otras cosas- obnubila la mirada, esclerotiza el corazón, anulando el potencial del alma, su santidad. Quien se respetara a sí mismo -quien se amara- no invertiría esfuerzos en ambiciones de este tipo.
- La gente no se da cuenta de que todo comportamiento o vivencia deja consecuencias; nada afectado por un mal moral pasa inadvertido en sus efectos para el alma por muy invisible que aparezca ante los ojos.
- El mundo actual preocupado por una felicidad inmediata y materialista, se preocupa por satisfacer sus deseos y caprichos: sin hacen ninguna reflexión sobre su conveniencia personal, moral, espiritual, y de otro tipo, como el de la felicidad verdadera y duradera. Ejemplo: el desmadre de las la sexualidad a partir ya de la tierna adolescencia para ser un no parar en la juventud y… Luego, se pretende que las relaciones de pareja, los matrimonios y las familias, se prolonguen en el tiempo; lo cual es imposible, y así se están produciendo tantísimos fracasos matrimoniales y familias rotas.
- Cuando el misterio excepcional y exclusivo de la sexualidad, con su potencial de transmitir y donar amor, se vulgariza convirtiéndolo en una repetitiva y variada sucesión de encuentros fugaces, sin más, pierde su grandeza y el compromiso del amor verdadero.
- El poner la otra mejilla puede parecer indigno, humillante, etc., pero lo es para los que están sometidos al pensamiento de este mundo, a los esquemas mentales de intramundo; pero no para los que viven de la dignidad otorgada por Dios, que vive de la fe que experimenta su amor.
- Hay quien solo en la lucha, de cualquier tipo, se sienten vivos. Hay también que en dominio se siente «realizado»: pues es su forma de estar en la vida. No comprenderían la vida de otra manera, ni la sentirían, o tal vez… la sentirían vacía.
- El mayor poder es el que renuncia a ejercerse. La omnipotencia que se hace vulnerabilidad, impotencia, especialmente por amor. Este es el ejemplo que nos transmitió en Señor, salvándonos.
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