- El bien y el bien moral son cosas distintas. Aunque hoy sean relativizado hasta el extremo de que una parte de la humanidad tiene una actitud indiferente y otra lo confunde llegando a llamar al bien mal y al mal bien; lo cual es un drama.
- La domesticación de la ciudadanía es bastante real y cada día, dado el poder de influencia mediática, mayor y amenaza hasta hacerse generalizada; lo cual es cuestión de tiempo el que todo el mundo caiga bajo las garras desaprensivas de quien obstante ese poder. El único tipo de persona o «colectivo» indomesticable es el cristiano; ningún pueblo cristiano, cristiano de verdad, ha podido ser esclavizado jamás a lo largo de la historia, ni lo será, por lo que supone la libertad de los hijos de Dios.
- Orar es una necesidad fundamental, ¿quién en algún momento de su vida no ha elevado su vista -pensamiento- al cielo?
- Orar tiene la riqueza de aumentar en la medida de una doble dirección: cuanto más se ora más quiere orar. Dios alimenta con su gracia al que se abre a Él orando; gracia que propicia el fervor por orar. Algo así afirmaba san Juan Clímaco: “Dios otorga el don de la oración solo al que ora”.
- La existencia cada vez mayor de exorcistas en todas las diócesis del mundo occidental revelan en incremento de la influencia demoniaca en la actualidad, posiblemente tal hecho, de tanta magnitud, no se ha producido desde tiempos pretéritos a la encarnación de Jesús.
- Decía Saint-Exupéry en Ciudadela: «No tocarás a tu mujer hasta las bodas para que tu lecho sea victorioso». Es la victoria del amor, de la grandeza inigualable, del tesoro perdurable, de quien ha conservado pacientemente su ansias en pro de una verdad: el respeto, la consideración, la dignidad, la consumación perfecta, etc., hacen posible que el amor así concebido quede victorioso -imborrable- para siempre, pues se ha hecho algo sagrado siguiente la voluntad divina.
- La agnóstica Hannah Arendt reivindicaba la fe como un motor de bondad. Es de una obviedad absoluta -pero no del todo reconocida- que la gente religiosa es la más generosa y buena; esta verdad -sin entrar en detalles de si es por un motivo de la gracia divina o por un impulso de la convicción de la creencia- no necesita demostración alguna, pues los hechos están ahí y no como tales no se discuten sino que se contentan.
- Tener la capacidad de desprenderse de cualquier riqueza, es la mayor riqueza, la única riqueza verdadera, que solo unos pocos poseen.
- Dios se da más de lo que tu -ser humano- necesitas; Dios es don, efusión y el hombre acogida. La parte de Dios está garantiza, y es constante en cualquier circunstancia; la cuestión -problemática- es la parte que compromete al ser humano; en ella, cada uno compromete su relación con Dios, su ser y su destino.
- El amor de los orígenes, aquel amor que te envuelve y constituye; aquel amor que se adelanta, que no es respuesta, sino puro don. Quien no percibe ese amor originario, no lo puede transmitir pues no se sustenta en él.
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