Pensamientos de Fe (36)

  1. Estar en el mundo sin ser del mundo: “La primera virtud del cristiano y la que comprende todas las demás, es vivir como caminante y extranjero en la tierra: no tomar parte en las cosas y asuntos del mundo; mirarlas todas sin apego, como que están fuera y separadas de nosotros. ” (S. Juan Crisóstomo).        
  2. Quien trasciende su mirada hacía lo Alto, cuando uno se desapega de las pasiones terrenales, no hay nada que le toque hasta el extremo de descolocarle y derribarle.
  3. La oración no crece sin la fe y la caridad. Y viceversa.
  4. En la relación de pareja ha de haber  una afinidad de las almas; es decir, un compartir valores eternos e indeclinables, y especialmente a los que hacen referencia lo religioso y trascendente.
  5. La humildad es la virtud por antonomasia, porque es la que nos resitúa en la posición adecuada para saber dónde estamos y quienes somos en relación a Dios, quien nos proporciona la visión adecuada de la realidad. “Dios me permite existir fuera de él. Soy yo quien ha de rechazar esa autorización. La humildad es la negativa a existir fuera de Dios. La reina de las virtudes.” (Simone Weil).
  6. Vivir de la fe supone reestructurarse mental y vitalmente; es decir, no andar “ya como andan los gentiles conforme a la vanidad de sus pensamientos, que tienen su razón oscurecida” (Ef 4,17), la razón espiritual.
  7. Cuidad el corazón, como oro en paño; pues sin corazón (= corazón endurecido) no se puede estar (sentir, desconocer) cerca de Dios. “Apartados de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos a causa del endurecimiento de su corazón (Ef 4,18). 
  8.  Hoy se usa mucho el autoexculpatorio de no pecar: “yo no hago daño a nadie”. Pero no es suficiente, porque la omisión, el no hacer nada bueno, ya es un daño, y porque,  como dice san Agustín: “Hay quienes, al cometer cierta clase de pecados, se imaginan no pecar, porque dicen que no hacen mal a nadie”.
  9. La manera de hoyar el mal, es pasar de él; es decir, no resistirle (“no resistáis al mal” Mt 5,39), ni le miréis, no le prestéis atención, no os detengáis… El mal quiere que entremos en su juego, enredándonos en los matices detalles de la tentación. (A veces se dice, el diablo está en los detalles).
  10.  La teoría de Galileo de que todo lo pequeño gira en torno a lo grande, es una razón astrofísica que también puede usarse como razón teológica: cuanto más humilde seamos más fácilmente seremos movidos por la inmensidad de Dios.  

 

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