Pensamientos de Fe (167)

  1. Dejar hacer a si gracia es cuanto Dios nos pide, lo demás vendrá por añadidura: el amor, la bondad, la santidad… No hemos de tener otra preocupación.       
  2. Ofrecer todo en cada momento es la mejor oración continua que podemos hacer. La forma de estar en presencia de Dios en cada instante, en contacto permanente.
  3. Parecernos lo más posible a nuestro Padre Creador. Que seamos santos, santificados por Dos hasta llegar a asemejarnos a Él lo máximo posible, es la alegría mayor de Dios con arreglo a nosotros.
  4. Amar a Dios pasa por hacer lo que nos indica, que coincide con lo que es mejor para nosotros, en el orden espiritual de nuestra santidad y salvación.
  5. La bondad es lo más poderos, como la ternura la fuerza mayor. Desde la lógica que no es de este mundo así es. Hay momentos especiales, experiencias sutiles, en que uno tienen la gracia mayúscula de extasiarse en esto. Este derroche de gracia hay que conservarlo como un tesoro, sobre el que volver a revivir, como una gracia divina otorgada a ti.
  6. Hacer todo por amor, cuando te muevas a impulsos de amor, estarás siendo movido a ritmo del Espíritu Santo. Cuando así vivas, disponiendo tu voluntad a la del Señor, estarás en la senda que conduce a la Y esta lo es todo.
  7. Las personas que se han vuelto contrarias a la razón razonable no son aptas para el reino de los cielos, es decir para entrar en la dinámica existencial que sobrepuja a la santidad, que no es otra cosas que vivir según el Logos (Jesucristo), tener su mismo pensar y sentir.
  8. Vivimos en una cosmovisión cada vez más definida como material-hedonista. Esta lógica finita, apertura a la Trascendencia, es mortal y lleva en sí la muerte de lo caduco, cuestión de tiempo.
  9. Hay que estar ”ojo avizor” sobre uno mismo, porque el subjetivismo nos rodea pegajosamente y siempre nos acompaña como la sombra al cuerpo; de manera que no arrojemos como una zarpa nuestra particularísima visión sobre la evidencia y modifiquemos mentalmente la realidad ideoligizándola. Esto es un pecado, sin duda. Estemos en guardia, en primer lugar sobre nosotros mismos, y seamos humildes, muy humildes.
  10. Socialmente hay que decir que la voluntad se ha convertido en deseo, y el deseo es el contenido de la subjetivad, subjetividad que se expresa ideologizando «cuanto ve y toca», en definitiva, la verdad. De modo que habrá tantas verdades como individuos, y así o habrá quien se entienda; la sociedad y la convivencia se construirá sobre la provisionalidad de un instante de pareceres, deseos o intereses, es decir, relaciones individuales egoístas.

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