- No se puede creer en Dios sin amarle, o lo que es lo mismo sin la firme voluntad de hacer lo que diga que se haga.
- La Revelación no se deja manipular, es inmutable. El ser humano, preso de sus desorbitantes deseos, razona de tal manera que es capaz de hacer de cualquier ignominia un derecho.
- Lo revelado –los dogmas, verdades de fe– es incanjeable, innegociable. Se lo podrá sacar más brillo, pero jamás obviar la verdad eterna contenida, expresión inmutable de Dios para nuestro bien.
- Sólo la unión humana y divina es la fuerza para cambiar el mundo. La desvinculación de lo humano de lo divino produce catastróficas consecuencias.
- El aborto es el mayor crimen, y sin embargo, se le asume con toda naturalidad, sin el mínimo remordimiento de conciencia. Esto sucede porque el ser humano -en sus dirigentes- se ha rebelado contra todo lo que suponga someterse a lo que no puede hacer, de modo que consensualmente, por votación, ha decido legalizar el asesinato.
- Cuando se ha aniquilado la conciencia, la voz de Dios, todo puede suceder: «Si podemos matar a nuestros propios hijos en el seno materno, ¿qué razón hay para que no nos matemos los unos a otros?». (Madre Teresa de Calcuta).
- Porque parece increíble, lo hace creíble: según la lógica del mundo, la impotencia de Dios ante el drama de la cruz, hace impensable a cualquier en un Dios así; pero es justamente este y por esto mismo, por lo que la verdad de un amor potente se abre paso en el corazón del ser humano como la sospecha que trasciende los pobres límites de este mundo.
- Algún día descubriremos que nuestra vida ha estado sostenida por la oración y el sacrificio de algunas almas muy especiales…. adoradores, almas bondadosas, gente que ofrece cuanta les pasa el bien de los demás, santos.
- La educación corresponde fundamentalmente a los padres y la familia; pues no consiste saber leer y escribir, y un montón de conocimientos, o aprender no se qué habilidades para tener una profesión o ganarse la vida; no es eso, sino adquirir una calidad humana que se abre a lo divino.
- Como cristianos, dispongámonos: pronto seremos minoría, y una minoría que nadie defenderá.
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