Pensamientos de Fe (126)

  1. No hay nada más potente que la unión de la gracia de Dios y la fe del hombre.
  2. El perdón misericordioso y gratuito de Dios, requiere del concurso de la persona.
  3. El dolor de los pecados es fundamentalmente un dolerse por haber decepcionado a Dios, de haber dañado la relación cordial que Dios quiere contigo.
  4. El diablo es el que sugiere (etimología latina: suggerere; formado a partir. de «sub» ‘debajo’ y «gerĕre» ‘llevar’, ‘conducir’); tienta, trata de hacer entrar en el ánimo de alguno una idea o especie, insinuándosela o haciéndole caer en ella. Es un gerente seductor, engañador (desencaminador) de la persona para que extraviándola, peque. Lo que el demonio trata de sugerir, proponer, ordenar es algo que siempre es mentira, como «padre de la mentira» que es, tal y como Cristo lo denomina (Jn 8,44).
  5. No hay que entrar en su juego; con el diablo no se dialoga; es astuto, y nos envolverá y enredará en su telaraña de mentiras y sugerencias, que trata de forzar e imponer. En cambio, el Espíritu Santo inspira…, es suave, sencillo, no se impone, deja libertad, respeta nuestra dignidad amorosamente.
  6. Ser ateo es algo irracional. Es este el que tiene que dar razón de su posición, y no el creyente; creer es lo más natural; se halla en el sentir natural del ser humano; en todo momento histórico y en todo lugar, en toda civilización, allí donde ha habido humanidad ha habido religión, religación con el Ser Trascendente o Divinidad.
  7. El laicismo no es neutral, es un posicionamiento ideológico, que en nada se compadece con el sentido común. Pero que se ha impuesto como si así fuera; de modo que se consiente como medio y punto de partida el que la persona esté desde un principio de su nacimiento sometido a ese ambiente social, que le inculca su estar y sentir, como lo más natural del mundo, de la vida; cuando no es así; pero lo tragamos –asimismo- como tal.
  8. El progresismo católico está haciendo mucho daño: está echando agua al vino de la doctrina, para rebajarlo en calidad y sabor. Si se difumina la palabra, el mensaje, la verdad evangélica, la buena nueva, en medio de las ideologías humanas, en medio de la mundanidad, confundiéndose como una más, no tendrá nada importante que decir, que apotrar realmente válido, con valor eterno y según Dios. Sera una apostasía real, una traición a la alianza con Dios, adorando a ídolos vecinos.
  9. Todo este desmadre producido por las leyes trans y LGTBI+, con los cambios de sexo, tratando de organizar la lógica de la vida, es un despropósito que mina la dignidad de ser humano, es una burla a su concepción; un cuestionamiento del respeto que hay que tener por él, un ninguneo de su naturaleza y antropología.
  10. La experiencia de Dios proporciona humildad; y esta humildad constituye la base de todo el edificio espiritual.

 

 

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