Pensamientos de Fe (109)

  1. El amor sexual ha de dejarse creer, darle tiempo, evitando toda tentación de apresurar las cosas, de satisfacer el deseo inmediato e instintivo; este amor maduro es como el vino cuanto más tiempo se le deja madurar será de mayor calidad.       
  2. La misericordia de Dios, no deja igual, transforma: asemeja por la gracia divina al pensar, al sentir, al ser misericordioso y santo de Dios. «Una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto» (Rom 12,12).
  3. Vencer la propia voluntad, ser capaz de doblegar los deseos, para hacer lo que Dios quiere, es la forma de ponerse a disposición del Espíritu Santo, que nos guía a a amar y a la santidad.
  4. Es mejor obedece a Dios que a los hombres. El a través de la escena de la «visitación de María a su pariente Isabel» nos revela las vidas existentes en el vientre de ambas mujeres embarazadas. Esta verdad a la que el hombre no ha llegado aún por su ciencia, aunque cada vez está más cerca, al no asumirla está causando el drama del aborto.
  5. Hay una guerra de orden espiritual desde los orígenes por el alma del mundo; la cual —nos consta— se ha acentuado en los tiempos actuales. Hacer como que no pasa nada es grave complicidad. Es necesario que demos la batalla. La victoria está asegurada. Lo sabemos. Pues es cosa de Dios. Él está presente y comprometido desde siempre. No tengamos miedo y estemos alegres, aunque parezca difícil y descarnada la batalla.
  6. Excusas medianas para neutralizar principios grandes, para hacer inoperativa nuestra responsabilidad comprometedora. Esquivar la verdad, evadirnos de ser lo que somos y según debemos ser.
  7. No solo hace falta hacer buenas personas, también buenos cristianos, o dicho de otra forma, hacer buenas personas (no desde el buenísimo) desde el cristianismo.
  8. En el Reino o reinado de Jesús somos eficientes cuando somos humildes.
  9. La ambición de poderío obnubila la mirada, esclerotiza el corazón.  «No aceptó gloria humana» (Jn 5,41).
  10. Él en la esencia de su ser es así, amor misericordioso, ¡y es maravilloso, que el Señor de todo y Creador, que da la vida a lo que existe, sea así! Es maravilloso, que el Señor de todo y Creador, que da la vida a lo que existe, sea así! Porque si no, nada existiría por la acción del no-amor que destruiría todo. Es decir, si el mundo —nosotros— es, es porque Dios es amor gratuito. De no ser así, nada existiría.  

 

 

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