Cada vez estoy más convencido de que Dios existe. Aunque tan solo sea para poner al descubierto tanta injusticia, tanta arbitrariedad, tanto sectarismo, visión sesgada y error consciente o inconsciente, pero en cualquier caso, egoísta, y con olor a azufre.
El día 22 pasado, fueron canonizadas 14 monjas más. Los medios de comunicación sobre todo los de las izquierdas -que dicho de pasada, la mayoría, sobre todo en las televisiones públicas o privadas-, obviaron o manipularon la noticia: La TVE, por ejemplo, televisión pública española, convierte en «desaparición» el asesinato de 14 religiosas en la Guerra Civil. El ente público omite que las mártires concepcionistas, beatificadas este sábado, fueron torturadas y fusiladas por las milicias republicanas. Esta gente de la izquierda rancia española, educada en una aversión febril hacia todo lo que sea la otra España, la de los valores católicos, tradicional, la de sentimiento puramente español, patriótico. Una izquierda amamantada con la leche de la leyenda negra, con el rencor de los perdedores de la guerra civil, de las ideologías fanatizadas de extremas izquierdas y nihilistas. La historia se dice que la cuentan los vencedores; en cambio, la historia de la guerra civil, la escribieron, la escriben y la reescriben los perderos. Son infinidad de publicaciones y películas cinematográficas con relatos sectarios, de estos, siempre bien engrasados (subvencionados), aún con pérdidas. Botón de muestra la película: «13 rosas» con un presupuesto de 6,5 millones de euros, y 4,6 de recaudación. Pueden leer algo sobre esa película AQUÍ. Las 14 religiosas concepcionistas asesinadas en 1936 por una manada milicianos del Frente Popular (socialistas, comunistas o anarquistas) son unas de las cientos y cientos de consagradas que sí fueron vil e injustamente asesinadas, por ser cristianas. Porque representaban lo que esta gente odia satánicamente, a Cristo. Estas santas sí que son rosas, pero sin película, y si con toda seguridad asesinadas injustamente, sin juicio, y sin cargos de haber intervenido en nada relacionado con la guerra, pues incluso en muchos casos ni la guerra apenas había recién comenzada; simplemente eran unas monjas contemplativas, ajenas a todo. Unas manadas de milicianos asesinos, les quitaron la vida, a sangre fría, e incluso muchas de ellas, vejadas, torturadas, violadas, etc. Es más, murieron perdonando a sus torturadores y asesinos.
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