La sexualidad, el género… y todo lo demás (es decir, la evidente realidad)

Los géneros, ¿cuántos son? Hay quien dice que son 80; otros, que 112, otros que tantos como personas. Cuando una congresista republicana lo presionó para que explicara cuántos géneros hay, el secretario de Educación de Biden, Miguel Cardona, evitó repetidamente su simple pregunta; se negó a contestar porque no lo sabía.

En Alcalá de Henares, España, (es un botón de muestra, pues esta mentalidad parece estar generalizando): Suspenden de empleo y sueldo a un profesor por decir que sólo existen dos sexos, hombre y mujer. (Pueden leer la noticia AQUÍ).

La realidad es la que es: hay dos sexos, macho y hembra, varón y mujer. La naturaleza es la que es: biológicamente XX y XY (XX, hembra; XY, varón). Y la disforia de género en la infancia –la creencia de que uno no es de su sexo biológico– es predominantemente influida por factores medioambientales y psicosociales.

Esta negación de la realidad, de las cosas que son lo que son, lleva a pensar en aquello de la persona anoréxica, que la pones desnuda delante de un espejo, y aparece esquelética (vamos, como el cuerpo de un preso nazi de un campo de concentración); pues, nada, que ella, la anoréxica, se ve gorda. ¡Imposible! Así es. ¿Y por qué?

Se quiere cambiar también el nombre a las cosas (aquí hay un follón con las Academias de las lenguas), los tipos de aseos (diversos, compartidos, etc.), en los deportes (los musculosos varones pretenden competir con las mujeres, claro así es más fácil ganarlas, a base de testosterona), en las cárceles los presos quieren estar en el pabellón de las presas (claro), …y así con todo. Las que se ve que están saliendo perdiendo son las mujeres (las feministas).

En fin, un lio fenomenal. Y todo este desbarre lo tratan de implantarlo en la mente de la gente, empezando por los niños, adiestrándoles en las escuelas. Lo cual acarrea confusión y que se tomen decisiones equivocadas y hasta irreparables.

Se puede estar haciendo un gran daño a la infancia (que hasta los 7 años aún desconocen que el sexo es permanente) y luego en la pubertad en que se está en búsqueda de una identidad. Con todo esto del transexualismo o transgenismo a través de bombardeo constante en todos los formatos: mediáticos, escuelas, sociedad…, e está provocando  que haya más adolescentes pretendiendo una identidad trans.

Y si algún padre se opone o muestra reparos…, sencillamente se la amenaza con la pérdida de la patria potestad.

La autoridad de los padres llega -en este campo- a la mínima expresión: un hijo de 14 años (hablamos de España) puede alterar su identidad sin contar con ellos, puede ir al registro civil y cambiarse su género y nombre, sin consentimiento paterno ni certificado médico y sin nada, solo con el deseo del adolescente.

 

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