La manipulación de la condición humana

Llegará un momento que el ser humano no se reconozca, producto de la locura del corazón descarriado, de un ser sin alma.

Que se prepare la humanidad, porque esto es lo que la espera ante un mundo sin Dios, y dejado en las manos de seres sin escrúpulos y sin respeto por nada ni por nadie. Una locura espera.

Cuando llegado a ese punto de inflexión en que el hombre pueda modificar la naturaleza humana, hasta grados insospechados, de modo que la pueda modificar inmoralmente sin  respeto por la dignidad de la persona y el orden establecido, entonces el mundo estará al borde de la aniquilación del ser humano tal y como lo conocemos. Será el tiempo de los monstruos.

Y aunque no sea en laboratorios aún, lo cierto es que a nivel ideológico ya se está llevando a cabo en estos momentos presentes una transformación de grado y consecuencias desconocidas: con ingenierías intelectuales, sociales, filosóficas, mediáticas, etc., en el que se trata de construir personas distintas, a través del «pensamiento mágico» pensando que aquello que imagino y deseo con todas las fuerzas es lo que puedo ser (de modo que se pienso ser una mujer teniendo el aparataje de un hombre, con solo quererlo lo puedo conseguir). El origen de esto está en el constructivismo, en un materialismo atroz que trata de subvertir al ser humano en su pensamiento, cultura, conciencia y condición dada de su creación. En definitiva, en su intento de recrearlo, según el perverso capricho humano (o por mejor decir, diabólico).

Y, en fin, a modo de ejemplo y como anticipo a lo que está por venir en cuanto a nivel más físico; es decir  lo que ya está ocurriendo con ingeniería biológica, es el caso reciente de chino He Jiankui en un intento de modificar genética a bebés, ha utilizado embriones humanos como cobayas de laboratorio, bajo la escusa de curación del sida. Siempre habrá alguna razón «suficientemente convincente» como para que se justifique el sobrepasar ciertas líneas rojas.  Estas modificaciones no son inicuas, al menos moralmente. Y según el ámbito científico —que en principio niega que se haya podido realizar tal modificación genética— dice que en cualquier caso se ha realizado sin reconocimiento y sometimiento a los patrones y protocolos éticos de las practicas científicas. Ahora se echan -escandalizados- la mano a la acabe; pero la manipulación inicial de embriones  humanos ya comenzó con la infertilización in vitro…; ahora se da un salto cualitativo, pero un salto más, en la utilización y manipulación humana.  Poco importa o va a importar si sean o no violados la ética académica y los códigos de conducta. En un mundo sin conciencia, esto sirve de poco ya; cuando el tigre se ha soltado difícil va a ser meterlo a la jaula.  

Es la tentación diabólica de «seréis como dioses».

Esto acabará yéndose de las manos. Ya veremos —aunque seguramente ya no tengamos la consciencia de ver…— en que acaba…

 

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