Contundente entrevista en El Mundo… y temblores en The Guardian Jordan Peterson le planta cara a la ideología de género y al marxismo cultural… es noticia por infrecuente El canadiense Jordan Peterson, profesor de psicología en la Universidad de Toronto, se ha convertido en el hombre más temido para los académicos de izquierda radical, los seguidores de la ideología de género y el feminismo victimista.
Es como el niño que dice que el Emperador de la Corrección política no lleva traje, que va desnudo. Su libro, ‘Doce reglas para la vida‘, animando a alzarse, tomar control de uno mismo y evitar el lloriqueo victimista, es ya un superventas. «¿Cuán peligroso es el profesor de derechas Jordan B. Peterson?«, se preguntan, preocupados, en este artículo de The Guardian, el diario inglés de izquierdas, equivalente a El País. La respuesta de The Guardian es: muy peligroso, porque denuncia que la izquierda radical hace «marxismo cultural», es decir, en vez de buscar la lucha de clases la nueva izquierda radical busca otras luchas: de razas, de sexos…
De la lucha de clases a la lucha de identidades
«La constatación del fracaso del comunismo, de su criminalidad estructural, fue un shock para la izquierda. Sí, después de Solzhenitsyn [y su libro Archipiélago Gulag sobre los horrores soviéticos] ni los más dogmáticos, ¡ni los intelectuales franceses!, pudieron seguir justificando el comunismo. ¿Qué hicieron entonces Derrida y los posmodernos? Una maniobra tramposa y brillante. Sustituyeron el foco del debate: de la lucha de clases a la lucha de identidades».
La izquierda radical contra la naturaleza ¿Y qué pasa si no hay jerarquía ética? «Auschwitz. El Gulag. No podemos percibir el mundo sin una jerarquía ética. Lo demuestran la Psicología y la Biología, y lo saben hasta los ateos. Necesitamos un orden. Sin orden se impone el vacío ético y moral. El relativismo absoluto. El caos«, afirma contundente.
«Hay una crisis de masculinidad» «Hay una crisis de la masculinidad. La ‘tóxica masculinidad’, dicen las feministas«, denuncia Peterson. «Los chicos reciben de la sociedad moderna un mensaje devastador y paralizante. Primero, se les recrimina su agresividad, cuando es innata y esencial a su deseo de competir, de ganar, de ser activamente virtuosos. Luego se les dice que la sociedad es una tiranía falocéntrica corrupta de la que ellos, por supuesto, son culpables de origen por el mero hecho de ser hombres. Y finalmente se les advierte: «No se os ocurra intentar prosperar o avanzar, porque entonces además de culpables seréis cómplices activos de la tiranía feminicida». El resultado es que muchos varones, sobre todo jóvenes, tienen la moral por los suelos. Están empantanados, perdidos. No tienen rumbo ni objetivos».
La monogamia es natural y beneficiosa ¿Intentar feminizar a los hombres? Acaba dañando a las mujeres «Las feministas radicales se equivocan ¡radicalmente! No distinguen entre un hombre competente y un déspota. Su pánico cerval a cualquier exhibición de habilidad masculina es revelador de una pésima experiencia personal. Dicen: «¡Arranquemos a los hombres sus garras y sus colmillos! ¡Socialicémoslos! ¡Hagámoslos blandos, flácidos y femeninos, porque así no podrán hacernos más daño!» Es una manera patológica de contemplar el mundo y las relaciones humanas. Y es también un grave error estratégico. Porque cuando anulas a un hombre, aumentas su amargura y su resentimiento. Lo conviertes en un ser inepto, atormentado, carente de sentido. Y las vidas sin sentido son desdichadas. Y el hombre anulado se enfada. Y entonces sí se vuelve agresivo. El despotismo de los débiles es mucho más peligroso que el despotismo de los fuertes».
¿Hombres fofos? Y lo que vende es el sado de «50 sombras»
«No hay que ceder nunca el terreno semántico o perderás» Mujeres muy preparadas: problemas para tener pareja «Cada hijo exige unos tres años de intensa dedicación. Es mucho tiempo. Y para una madre, causa objetiva de vulnerabilidad. ¿Qué hacen entonces las mujeres? Practican la hipergamia: buscan pareja en el mismo o superior nivel competencial que ellas. Hablemos claro: de igual o más capacidad socioeconómica que ellas. Esto ocurre en todas las culturas. Es una de las revelaciones más notables de la Biología y la Psicología evolutivas. Y en el caso de las mujeres hipercompetentes, es un problema. Cuanto más alto el coeficiente intelectual de una mujer, más baja la probabilidad de que encuentre una pareja estable. […] En los últimos 15 años, el interés de las mujeres por el matrimonio ha subido muchísimo. En cambio el de los hombres se ha desplomado. Una pésima combinación».
La brecha salarial: daña a las personas amables «La personalidad: las personas agradables cobran menos que las personas desagradables. Les cuesta más pedir un aumento de sueldo. Triste pero cierto. Y resulta que, de media, las mujeres son más agradables que los hombres. Dato científico, eh. Esto produce un ligero sesgo a favor de los hombres, que no es fruto de ningún prejuicio machista; si acaso es una injusticia con las personas amables del sexo que sean. Finalmente, los intereses: a los hombres les interesan más las cosas y a las mujeres, las personas. Y las profesiones relacionadas con las cosas están mejor pagadas que las profesiones relacionadas con las personas. Ingeniero y enfermera. Banquero y maestra». Hollywood y saber decir «no» «Actrices vestidas de riguroso negro… Eso sí, de forma sexualmente provocadora… Hollywood, quejándose de manipulación sexual… ¡Hollywood, que se erigió literalmente sobre la manipulación sexual! Parece una broma». Después explica un fenómeno que ha estudiado como psicólogo. «Existe un fenómeno que he visto en mi consulta… A ver, esto podría causarme un problema… Algunas mujeres no saben decir que no. Son mujeres vulnerables o dañadas, que se exponen una y otra vez. Tienen relaciones anómalas, no sólo con los hombres. Una mujer está en casa. Llega el repartidor. Es amable y simpático. Y acaba teniendo con él una relación sexual que no supo cómo evitar y de la que al minuto se arrepiente gravemente. No es culpa suya. Ni del repartidor. Ni de nadie. Es un fenómeno más frecuente de lo que parece y en las universidades se agrava por el consumo de alcohol».
Contra la sobreprotección «Es otro legado de la progresía: una generación de mimados y quejicas, cero preparados para encarar la vida. Esos padres edípicos, que hacen un pacto con su niño: «No nos abandonarás jamás y a cambio nosotros haremos todo por ti». Puro egoísmo envuelto en mimos. El resultado es que los niños crecen sin madurar. No tienen sentido de la responsabilidad. Son victimistas. Se vuelven inútiles y acaban resentidos». «Mi mensaje a los jóvenes es sencillo. Espabilad. Dejad de pudriros en casa. Dejad de quejaros y de culpar a los demás. Sed honrados, rectos y disciplinados. Haced algo útil. Asumid vuestra responsabilidad. Buscad sentido a la vida. Haced como las langostas: caminad erguidos con los hombros hacia atrás. Porque al mundo le sobran niños. Lo que necesita son hombres adultos«.
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