La educación paraestatal

La enseñanza educativa en España está en manos -ideológicamente hablando- de las izquierdas, con apariencia de ser de derechas. Y esto es así por las sencillas razones de que en estos últimos 40 años han estado en el poder gobiernos socialistas o como el actual social-comunista y porque han tenido el desparpajo de imponer sin remilgos sus políticas con o sin consenso, y cuando la derecha ha estado al mando del país, relativamente poco tiempo, nunca ha tenido el coraje de modificar realmente en esta materia -como en otras- por cambiar lo establecido por las ideologías de izquierdas, o ahora llamadas “progresistas”.

Ahora, aprovechando la crisis del Covid-19, el gobierno progre y anticatólico, pretende, bajo el argumento falsario de potenciar la escuela pública, restringir la escuela concertada, excluyéndola de la ayuda del Estado, dedicando toda la financiación a la pública (2.000 millones del fondo de recuperación y 260 millones anunciados para digitalizar las aulas). Esta enseñanza representa un 30 por 100 del total, y se las quiere ningunear de las necesarias ayudas de choque contra la crisis en su mantenimiento (sobre todo en colegios pequeños) y que sobrevivan.

Aunque la enseñanza privada o concertada ahorra en sí, pese a las ayudas, dinero al Estado en gastos educativos, y a la vez que posibilita la libertad de enseñanza según la voluntad de los padres, al Estado no parece importarle estos dos bienes que aporta la escuela no pública; ideologizado fundamentalistamente pretende asfixiar la privada, para implantar la absolutización de su plan ideologizado de estudio y formación, expulsando de la educación cualquier tipo de enseñanza o cosmovisión que no se la suya y especialmente si se trata de la católica. En España está fundamentalmente en manos de instituciones de Iglesia, en el uso de la libertad que consagra la Constitución.

La radicalidad del poder político actual no le importa atropellar la libertad -la libertad de los padres para elegir los centros educativos- y la consideración de una gran parte de la ciudadanía con tal de conseguir sus pretensiones ideológicas.

Este prescindir de la ayuda económica en estos momentos críticos de la pandemia, se viene a añadir a la nueva ley de enseñanza, donde se arremeter contra la clase de Religión específicamente católica.

De modo que resulta obvio que lo que pretende este gobierno progre social-comunista es, aprovechando en momento de debilidad provocado por el coronavirus, extinguir la pluralidad educativa que corresponde a una sociedad democrática y prevalece en toda Europa.

En definitiva que está en proceso de ser laminado un derecho: de de los padres sobre la educación de sus hijos conforme a sus principios filosóficos, ideológicos o religiosos. Son los padres quienes pagan impuestos al Estado para que las Administraciones Públicas les garanticen el derecho a llevar a sus hijos al colegio que libremente elijan. Pero el Estado quiere usurpar el papel de los padres, y adoctrinarlos ideológicamente. El Gobierno está decidido a acabar con la escuela concertada en España; pues, de definitiva, es la escuela católica  la única que se oponen a sus pretensiones totalitarias. El proyecto liberticida que lidera el gobierno pasa por acabar con lo que queda de la civilización cristiana en España (como en el resto de Occidente) para imponer un sistema totalitario ateo.

Estas las líneas últimas de un escrito de Fidel García, titulado La LOMLOE: El fantasma educativo que recorre España“: 

La educación pública no es un regalo del Gobierno de turno, sino que la pagan todos los españoles con sus impuestos, por eso no es gratis, sino muy cara cuando los resultados no son los adecuados. Se debe garantizar la igualdad de oportunidades a todos, especialmente a las rentas más bajas, pero eso no significa  que  se ocupe un puesto escolar durante años de forma negativa. Mientras todo se discute, España es el país de la UE donde más abandono escolar se da. La nueva ley de educación del Sánchez defendida por la ministra Celaá es más de los mismo: menos libertad, más laicismo, menos calidad educativa, más burocracia, más  presión a los enseñanza concertada y diferenciada, tan constitucionales ambas  o más que la escuela única, laica, igualitaria propia de los países social-comunistas. A eso se reduce la LOMLOE, una LOMCE para peor.”

Y algo que agrava la cuestión -y que no se entiende-: hay partidos políticos ideológicamente distintos que apoyan de alguna manera y en diversas cuestiones al Gobierno, y que sin embargo lo dicen nada a esta respecto. Partidos como el PNV -que se dice de ideología de derechas y se piensa comparte principios cristianos- resulta que no reclama nada al respecto; cuando bien se afanan en conseguir prebendas de todo tipo; pero esto de la educación al igual que pasa con el aborto no dicen nada y consiguiente y apoyan a un gobierno anticlerical y anticristiano. No se entiende nada -o se entiende muy bien-. Otro tanto cabe decir del catalanismo catalán -con los campanarios llenos de banderas independentistas, con curas politizados al igual que el monasterio de Montserrat, etc.- que no dice nada ni reivindica nada de esta cuestión de la Educación sectaria. En fin, ¡la política y los políticos y demás gentecilla son una vergüenza!

 

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