La derogación del aborto como derecho (I)

Los de la cultura de la muerte están de los nervios. Y claro, como son capaces de aniquilar la vida, cómo no van a ser capaces de atacar a la Iglesia, abanderada provida, y vandalizar iglesias, como lo están haciendo.

Lo más reciente es los de los proabortistas de Estados Unidos que tras el anuncio de la posible derogación de la sentencia Roe v Wade, están arremetiendo con actos violentos contra todos los que se oponen al aborto, y claro, principalmente contra los católicos, que somos los que estamos más decididamente por la defensa a la vida desde la concepción hasta el final.

La sede del grupo de defensa de la vida Wisconsin Family Action fue incendiada en un acto de incendio y vandalismo en la madrugada del Día de la Madre.

Un grupo de proabortistas disfrazados luchan con el personal de la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles en Los Ángeles durante la misa del 8 de mayo de 2022.

Estos son dos actos concretos e inmediatos. Pero son continuos los ataques de vandalización de iglesias por esta causa, y no solo ahora en Estado Unidos, sino en otras muchas partes del mundo. Ven claramente como es la Iglesia tanto en esta cuestión del aborto como en otras, la ideología de género, la eutanasia, etc. la que está dando la cara, el único escollo verdadero a esta cultura antihumana.

Esta identificación de los cristianos como defensores de la vida nos va a granjear serios problemas, ya está siendo así. De tal forma que incluso hay Estados que están llevado a cabo leyes en defensa de los abortorios y en contra de los rescatadores provida, con amenaza de cárcel, incluso.

Ya sabemos lo que podemos esperar de esta gente proabortista: Si el aborto es de por si un acto de violencia extrema, no es, pues, de extrañar que los abortistas utilicen este tipo de violencia menor (de momento) contra quien se oponen a sus objetivos.

Esta defensa de los cristianos por la vida por nacer y en contra de que acabar con ella se tenga un por derecho, es noble y grande. A la que se debería de sumar más decididamente la jerarquía; pues hasta el momento quien más está tirando de este carro son creyentes de a pie. La Iglesia ha de comprometerse más deciduamente en esta causa. Ella está llamada a ser luz del mundo, y no puede claudicar de esa misión sin dejar de ser ella misma. Cueste lo que cueste. Esto son tiempos difíciles, duros tal vez, y probablemente lo sean más -así tendrá que ser-; pero ser fiel seguidor de Cristo, es no perder de vista la perspectiva de la cruz.

Ante el acoso de los proabortistas, los obispos de EE.UU piden ayunar y rezar el Rosario el día de la Virgen de Fátima

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