
No hay día que nos despertemos con alguna noticia de cristianofobia, contra los cristianos o contra las cosas sagradas. Lo mismo queman una Iglesia Canadá, Colombia o Chile, que agreden a algún sacerdote en México, Cuba, Venezuela, que destrozan una imagen de un santo o de la Virgen o profanan la Eucaristía en EE.UU, que vandalizan una iglesia en Argentina o Nicaragua, que en España derriban cruces o producen leyes contra lo cristiano y sus valores o los pro-vida, algo parecido ocurre en Francia o en la misma Italia, con un anticristianismo de baja intensidad pero haciendo creer la antipatía -cuando no el odio- contra lo católico.
Esta hostilidad contra la fe cristiana es generalizada en el mundo entero. Amén de los lugares citados, en otras parte, incluso se dan con mayor hostilidad: Oriente Medio, Asía, África. En estas zonas del planeta, donde tienen un protagonismo notable el islamismo y el comunismo, dos azotes despiadados contra los cristianos, y a estos, en su ámbito de influencia se ha venido a unir el hinduismo.
Dada la situación imparable y consentida -acríticamente- de los actores y creadores de opinión con arreglo a la cristianofobia y con las perspectivas francamente empeorables, no nos queda más remedio que mirar a aquello del Apocalipsis (6, 9-11): «Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron. Se pusieron a gritar con fuerte voz: `¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la tierra?´ Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos.»
Vean este último y escalofriante dato de Nigeria que nos ofrece Infocatolica: «Murieron más de 3.462 cristianos a manos de musulmanes radicales en los últimos 6 meses. Asimismo, resulta preocupante la creciente cantidad de iglesias que están siendo amenazadas, destruidas e incendiadas a manos de grupos musulmanes, cifra estimada en 300 en lo que va del año.»
Quien se entera de esto, en cambio muere un negro en EE.UU. y se organiza la mundial. Pero claro, si son cristianos… y los causantes islamistas.
¿Y de la China, qué decir…? y si además son comunistas.
Hay en todo esto un silencio cómplice de los organismos internacionales, de los gobiernos, de los medios de comunicación, de las élites, etc. Tal vez todos ellos formen también parte de los que se hayan bajo la influencia del príncipe de las tinieblas.
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