Israel ordena la evacuación de la Ciudad de Gaza y afirma que actuará con «mayor contundencia» en su ofensiva

Gaza. Foto: Ramzi Mahmud -AnadoluGetty Images

Ante una acción destructora como la que está llevado a cabo Israel,  no se puede abrir la boca para gritar: ¡Deténganse ya, por amor de Dios! Te tachan de antisemita o nazi, o cosa por el estilo. Pero ante el horror de lo que está pasando uno no puede callarse. ¡Qué importa un insulto ante tanta destrucción masiva, ante tanto dolor…

Los judíos, de los que apenas si creen en Dios un 10%, se tienen cual destino en el universo tocados por el dedo de Dios, cual si fueran lo que ya -desde que Cristo fundara la Iglesia- no son. Amén de esto, de aquella extracción hebrea de la diáspora no queda mucho.

En este escalada de muerte y destrucción de todo un pueblo palestino Israel está dando cada vez más pasos definitivos y sin vuelta atrás: ahora va a reducir a escombros Gaza, van a hacer con la ciudad y con toda la zona, lo que el hijo de Tito hiciera con Jerusalén a principios del siglo segundo, cuando la arrasó arándola. Y expulsando a los judíos por todo el mundo. Esto, más menos, es lo que pretende Israel con los gazaties y palestinos.

Ah, y son solo los que viven en la franja de Gaza, sino todos los palestinos (incluidos los que son cristianos) que viven en la Cisjordania, en la que no está la excusa de Hamas, pero que van a acabar echándoles sin más, con el único propósito de hacerse con todo el territorio del legendario Israel. Cueste lo que cueste y hayan de llevarse por delante a quien sea.

Hace años, cuando aún estaban lejos de este propósito totalitario, estaban dispuestos a la solución de los dos Estados, hoy día eso, los judíos, ya no lo quieren; aspiran a quedarse con todo.

La muerte que alcance dimensiones genocidas llevada a cabo por Israel clama al cielo. Y aún así hay personas de Occidente, que se tienen por civilizadas, que como fanáticos furibundos pro israelís que consienten en esto y lo justifican. La enajenación mental y moral –no cabe otra cosa- les lleva a apoyar estas acciones aterradoras de bombardeos y disparos indiscriminados contra gente indefensa, muerta de hambre, inocente, niños, mujeres, etc.

No valen excusas: que por la acción de unos terroristas (de 1.200 muertos y 200 secuestrados, en un día puntual) se aniquile a más de 60.000 personas (muertos y gravemente mutilados), de los que 10.000 son niños. Y esto no ha terminado; más matanza van a seguir. Decía un alto cargo del ejercito judío –bien informado, pues- que se calcula que por cada un muerto de Hamas se habían matado a 7 que no lo eran.

Y ahora se propone el ejercito israelí tomar el centro urbano, lo que podría agravar la situación humanitaria, al extremo. Tras el aviso de Israel a la población residente de que abandonen la ciudad de Gaza ante sus pretensiones de operación terrestre en la que dicen “actuaremos con contundencia”, no tememos lo peor.

A pesar de las órdenes de evacuación y la escalada de las operaciones militares en Gaza, el Comité de Emergencia de la Iglesia de la Sagrada Familia, la única parroquia católica en la Franja, anunció que sus miembros permanecerán en el lugar para atender a los residentes desplazados que se han refugiado en la parroquia.

Y concluimos recordando lo que dijo la presidenta italiana Giorgia Meloni, a finales de agosto en un discurso en el Encuentro de Rimini, evento católico anual: «No podemos permanecer en silencio ante una reacción que ha traspasado el principio de proporcionalidad, cobrándose vidas inocentes, e incluso amenazando a las comunidades cristianas que siempre han sido un factor de equilibrio en la región y que ahora pone en peligro la solución historia de los dos Estados. Pedimos a  Israel detener su ofensiva militar en Gaza, permitir el ingreso de ayuda humanitaria y frenar la expansión de asentamientos en Cisjordania.»

ACTUALIDAD CATÓLICA


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.