
María Magdalena y Marta vienen a recordarnos el sentido de nuestras elecciones a lo largo de la vida.
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María Magdalena y Marta vienen a recordarnos el sentido de nuestras elecciones a lo largo de la vida.
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Este domingo hemos celebrado Cristo Rey del Universo. Jesucristo reina, ejerce su reinado, con el dinamismo del amor, de la donación, del servicio. El Señor nos enseñó en camino para todos los que le quieran seguir: «El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir» (Mc 10,45).
Estando con Jesús, nos volvemos verdaderos. Cuando Jesús reina en el corazón, lo libera de la hipocresía, lo libera de las escapatorias, de las dobleces. La mejor prueba de que Cristo es nuestro rey es el desapego de lo que contamina la vida, haciéndola ambigua, opaca, triste.
Esta es una ambición del poder, que no pretende servir, sino ser servido. Es decir, un poder globalista, acaparador, posesivo, violador de la libertad, arrebatador de dignidades, etc., en definitiva, un poder maligno y del Maligno, o sea del Diablo (al que hoy ni se nombra, por cierto).
