Esta expresión de hace unos día del papa Francisco está causando una cierta controversia. Los detractores le acusan fundamentalmente de sincretista, y algunos llegan hasta calificar la expresión de herejía.
Esta polémica tan áspera que algunos aventan es una sinrazón por parte de estos; porque el Papa tiene toda la razón.
Para los esposos es esencial estar abiertos al don de la vida, al don de los hijos, que son el fruto más hermoso del amor, la bendición más grande de Dios, fuente de alegría y de esperanza para cada hogar y para toda la sociedad.