
Si no fuera por el duro sufrimiento que supone pensar en la gente que vive bajo un sistema tiránico, causaría risa el más que espantoso ridículo de los progresistas de izquierdas (léase: socialcomunistas) que a la pregunta de si lo de Cuba es una democracia, responden -no responden- de las maneras más truculenta, zigzagueante, saliéndose por la tangente, o simplemente no respondiendo (como buen -mal- político), ah, y si alguno lo hace, ha respondido que no, que para nada es una dictadura. Esto se da mucho ahora en España.





