Por la libertad religiosa: “Dad al César lo que es del César…”

Con la famosa frase de Jesús, se puede ver el distanciamiento necesario que se requiere para vivir libres de malas interpretaciones… Pero más que para que no nos metamos en política (todo es política) sino para que la Iglesia recobre su libertad al desligarse —desatarse— de los vínculos de compromiso que la atan y subyugan cautivamente al poder establecido, en mucho casos por unas pocas migajas —o como si fueran muchas—.

Nada de lo humano nos ha de ser ajeno. Es la religión de la palabra (del Verbo) y no hay por qué callarse y reprimir la verdad, hay que dar el parecer, la opinión bienintencionada sobre cualquier tema que afecte al ser humano, especialmente en lo tocante a su espiritualidad, moralidad y su vida (su dignidad, derechos y obligaciones). De modo que al igual que se pronuncia en cuestiones como la emigración, el aborto, la eutanasia, etc., puede hablar de cuestiones sociales, de la cosa pública, es decir, política, en cuanto esta afecta a las personas en cuestiones principales.

Que Jesús, ante una añagaza (astucia) de los escribas y fariseos por comprometerle ante la jurisdicción romana, le plantearan que se pronunciara sobre la cuestión de los tributos, tuviera un rasgo de ingenio y les descolocara, mostrando una moneda de uso corriente del Cesar y acompañándola de esa frase tan redonda y concluyente e imperativa “devolved al Cesar lo suyo…”.

En lo cual hay algunos matices:

  • que no conviene generalizar absolutizando la frase para todo el espectro de lo público o político, y que nos desentendamos…, no.
  • que hay cuestiones estrictamente terrenas, materiales, ordinarias, de estricta actividad cotidiana, laborar, profesional, tecnológica, etc., que tiene una autonomía humana propia. Mencionemos por ejemplo, el cómo construir un piso, un puente, un coche, etc., Ahí no ha nada qué decir, tiene sus propias normas o leyes; otra cosa, sería si tuviera implicaciones éticas. De modo que hay que afirmar la legitimidad del poder pagano en sí. Lo del César devolvédselo al César.
  • que, ante el  ¿Nos es lícito pagar tributo al César o no?, Jesús no niega, más bien está afirmando el hecho contribuir, claro.

En la Iglesia primitiva había un claro pronunciamiento que afectaba al ámbito lo político: cuando se manifestaban públicamente contrarios a rendir culto al César o a cualquier dios del imperio romano.

Cuando Jesús fue preguntado por Poncio Pilato sobre condición de rey, no dijo que él no entraba en cuestiones políticas, sino que dijo que él era rey pero de otro reino que no era de este mundo.

La fe religiosa es libre, la cosa más libre de cuanto existe, y no tiene que estar a expensas de ninguna relación coactiva o perturbadora, a la que se pliega o somete de manera inapropiada —o por no decir, indigna—. De modo que hace bien, lo debido, en pronunciar según crea -a inspiración del Espíritu Santo- sobre asuntos humanos referenciados al hecho de ser persona, sujeto de dignidad inalienable, con conciencia, voluntad, responsabilidad, etc.

Así, pues, estimamos que el pronunciamiento ha libremente hacen lo obispos peruanos, en este caso, sobre las elecciones —en segunda vuelta— del 6 de junio, sobre la responsabilidad del voto del cristiano, para lo que hay que tener en consideración: Ningún católico debe votar por candidatos que promuevan el comunismo“.

  En el punto 6 de la Carta al Pueblo de Dios con motivo de las elecciones a la presidencia de la nación’, los obispos peruanos afirman:

“La Iglesia, en fidelidad a la dignidad humana, siempre ha rechazado y condenado el comunismo por ser un sistema perverso que reduce al ser humano a la esfera económica y restringe las libertades fundamentales de la persona; asimismo, la Iglesia rechaza el capitalismo salvaje que reduce al ser humano al ‘consumismo’ y al deseo de lucro excesivo, en detrimento de la dignidad humana (Centesimus Annus 8)”.  “Votar por un candidato comunista es un pecado mortal y puede ser causa de excomunión”.

 

Exponemos el paralelo del texto evangélico en Mateo y el Luchas, según dos versiones:

Mt 22,15-22

15Entonces se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. 16Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. 17Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?». 18Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? 19Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. 20Él les preguntó: «¿De quién son esta imagen y esta inscripción?». 21Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»22Al oírlo se maravillaron y dejándolo se fueron. 

LC 20,19-26 

19 Los escribas y los sumos sacerdotes trataron de echarle mano en aquel mismo momento – pero tuvieron miedo al pueblo – porque habían comprendido que aquella parábola la había dicho por ellos.

20 Quedándose ellos al acecho, le enviaron unos espías, que fingieran ser justos, para sorprenderle en alguna palabra y poderle entregar al poder y autoridad del procurador.

21 Y le preguntaron: «Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud, y que no tienes en cuenta la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios:

22 ¿Nos es lícito pagar tributo al César o no?»

23 Pero él, habiendo conocido su astucia, les dijo:

24 «Mostradme un denario. ¿De quién lleva la imagen y la inscripción?» Ellos dijeron: «Del César.»

25 El les dijo: «Pues bien, lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios

26 No pudieron sorprenderle en ninguna palabra ante el pueblo y, maravillados por su respuesta, se callaron.

  

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