Las gente más piadosa, de misa diaria[1], y los nuevos sacerdotes ordenados son partidarios de la firmeza en la doctrina tradiocional, sin veilidades según las corrientes actuantes en el mundo; esta mentalidad de la época o espíritu del tiempo es acorde al principe de este mundo trata afanosamente de interponer su relato de tiniebla, para subvertir los corazones humanos.
Categoría: DOCTRINA
Creer en el Enviado
Creer en Cristo como el Enviado por Dios Padre lo es todo. Él, el Hijo, es el portador de la Vida, de la vida imperecedera. Fijarse en otra cosa, vivir pendiente de las cosas del mundo, alimentarse de lo pasajero, y no del alimento eucarístico, es exponerse a perecer. Esto es lo que expresa el Evangelio de hoy 5 de mayo, san Juan 6,22-29.
Domingo de Ramos
Hoy celebramos un día de adoración al Señor. Al igual que los pastorcillos acudieron a postrarse ante el Niño Jesús, hoy la gente humilde, los sencillos y no doctos de Jerusalén acudieron a recibir al Mesías, proclamando alabanzas de reconocimiento con palmas y olivos y alfombrando el suelo con sus mantos.
Los demonios presentes en el aire
La razón del porqué existe esta realidad del Maligno en nuestro mundo, al menos con la capacidad de influir en él, es algo que se nos escapa por su magnitud, cuanto menos, para dar a nuestra lógica una respuesta satisfactoria.
La parábola del Hijo Pródigo
En la liturgia de la misa de hoy, 7 de marzo, se lee el evangelio según san Lucas 15,1-3.11-32, (que pueden ver abajo). Es un párrafo rico, lleno de matices y sugerencias; pero para no alegorizarla la parábola, fijémonos brevemente en lo central del tema que es —como dice el mismo texto—: «este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado«.





