Francia: la prohibición de las misas

Según consta por el rastrero de infestados se sabe que de los lugares públicos, las iglesias —gracias a Dios y las medidas de cuidados que se han tomando por el clero— son lugares donde no se dan infestados. Sin embargo, es sobre la libertad religiosa para el ejercicio del culto de los feligreses cristianos en Occidente contra la que más se ha recortado derechos en comparación con cualquier otra reunión social.

Francia aparece destacarse en este propósito —o despropósito— de cerrar templos y prohibir la celebraciones de misas. Desde hace tres siglos es ya tradición en esta nación —a la que se la denominara la “fille aînée de l’Église” (la hija mayor de la Iglesia)—, que diera tantos santos y testimonios de fe católicos- el acoso a la Iglesia católica y al cristianismo.

El laicismo beligerante originario de la Masonería desde el siglo XVIII, con la Revolución Francesa, viene fustigando la fe en Cristo. Por lo tanto no es de extrañar que se ha llegado a esta prohibición actual. Este país está muy influenciado en toda su Administración e instancias políticas por miembros de esa organización —sin ir más lejos, el mismo presidente Macron parece ser masón—.

Ante este hecho y contemplando tantos datos hacen referencia a los signos de los tiempos…. enseguida se nos viene a la mente aquellos de que «será prohibido el sacrificio del altar» (la misa), como dice el profeta Daniel: «En media semana hará cesar el sacrificio y la oblación, y en el ala del Templo estará la abominación de la desolación, hasta que la ruina decretada se derrame sobre el desolador» (Dan 9,27b), o al final quedará un Resto (un pequeño grupo de creyentes que resistieran firmes en su fe). Los que resistan serán poco numerosos, los contados 144.000 de que habla el texto sagrado (cf. Ap 7, 4), un pequeño Resto, perdido en el océano de las multitudes apóstatas. «El Resto del pueblo no será extirpado» (Zac 14,2b).

En los momentos actuales es notable la merma de católicos reales que existen ya en Francia (pagana, laicista e islamista), cuyo número según la religiosidad de los franceses con datos de 2018 es: El 32% de los adultos franceses se identifican como católicos; hace 40 años eran más del 70%. Apenas un 7 por ciento de franceses va a misa al menos una vez al mes (que no a la semana, y en descenso; y el ateísmo es de unos niveles extraordinarios).

Hay una juventud creyente con temple, de fe verdadera, —como si de ese Resto se tratase—, que está plantando resistencia. En estos días, miles de católicos —muchos de ellos jóvenes— se han concentrado frente a iglesias y catedrales para reclamar la vuelta a participar en la Eucaristía. Es un fenómeno que ha sorprendido.

 ACTUALIDAD CATÓLICA


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