Fe y amor en la carta de Antonio Socci a su hija, que resucitó tras hora y media en parada cardiaca
A finales de febrero Italia se vio sacudida por una fuerte polémica por la insistencia de Fabio Antoniani, conocido como DJ Fabo, en que se le aplicase la eutanasia. Al final lo consiguió desplazándose hasta Suiza. Tenía 39 años y se encontraba tetrapléjico y ciego tras un accidente de moto en 2014. Con motivo de este caso, utilizado por el lobby pro-eutanasia en favor de su legalización, el escritor y periodista Antonio Socci escribió en su blog personal una reflexión en forma de carta dirigida a su hija Caterina, quien desde hace ocho años lucha por sobrevivir tras resucitar de una crisis cardiaca y quedar dañados algunos de sus órganos. «El poder que dirige los medios hace propaganda de la muerte, no de la vida por la cual tú estás luchando. Pero jamás nos rendiremos», titulaba Socci su escrito.
Aunque los médicos le dijeron que por su vida ya no cabía rezar, él lo hizo. Y a la tercera avemaría del rosario, surgió lo que Socci no duda en calificar de «milagro»: «El corazón empezó de repente a latir de nuevo. Un latido fuerte, regular, no signos débiles como suele suceder tras una desfibrilación. La tensión arterial se normalizó súbitamente. Dos hechos científicamente inexplicables. Porque mi hija estaba muerta. Muerta». Le quedaron secuelas. Pero hoy Caterina camina por sí sola, razona, escucha y comprende, se conmueve, ríe, llama a sus padres por su nombre y pelea cada jornada para cumplir su programa de rehabilitación y alcanzar un día el mayor grado de normalidad que le permitan sus lesiones. O luchar por la vida, o luchar por la muerte «Querida Caterina», le dice: «Hace unos días escribiste en tu página de Facebook, bajo tu sonriente foto: La vida siempre es bellísima. Y después las palabras del Salmo 138: Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente… Sé que estás triste por Fabiano, este hermano nuestro por el que rezamos y del que todos hablan. Rezar por él es un modo de amarle; pero nadie invita a rezar por él, porque se piensa que ya todo ha terminado y sólo se trata de pedir leyes que permitan en Italia lo que ya se hace en otras partes«. Pero, «¿acaso hay alguien que pida leyes e intervenciones públicas en favor de quien desea vivir y curarse?», se pregunta tras reproducir titulares de diversos medios urgiendo a legalizar la eutanasia: «Por desgracia, la vida de muchos que como tú, Caterina, luchan por vivir y sanar no sacude nuestro país«. «Y, sin embargo, tu fuerza, tu fe y tu valentía son una luz que ilumina a todos los que te conocen. Cuántos jóvenes como tú hemos conocido durante esta aventura nuestra… ¿Quién pide leyes para sostener su lucha? ¿Y quién defiende a los más pequeños e indefensos que no tienen voz?», lamenta. Socci recuerda a personajes como «esa gran mujer que es Paola Bonzi, del Centro de Ayuda a la Vida de la Clínica Mangiagalli, que ha salvado a más de diecisiete mil niños (y diecisiete mil madres) del aborto?». La Iglesia inventó los hospitales De hecho, el Anuario Estadístico de la Iglesia recoge en 2014 la existencia de 116.060 estructuras sanitarias católicas en el mundo, entre ellas uno de los hospitales más grandes del sur de Italia: la Casa Alivio del Sufrimiento, fundada por el Padre Pío. O como dos ejemplos más que cita Antonio: «¿Quién habla de los cientos de religiosas y misioneros que están viviendo en leproserías -nosotros tenemos amigos así- para cuidar a los más olvidados en los lazaretos del mundo? No son sólo las religiosas de Madre Teresa, hay muchos otros. ¿O quien habla -por referirnos a un caso de nuestro país- de la historia que hemos descubierto en Bolonia hace unos años (la Bolonia del siglo XX) en la que decenas y decenas de religiosas jóvenes, después de la Primera Guerra Mundial, se ocuparon voluntariamente de los enfermos de tuberculosis en un hospital a las afueras de la ciudad, contrayendo la enfermedad que causó la muerte de un gran número de ellas?». Una «ley para la muerte», sostiene Socci, es solo «un atajo que hace ahorrar dinero«. Y se queja de que los «quince minutos al año que los medios se ocupan de la muerte» sea «para reivindicar del Estado una ley para la muerte». Estamos aquí de paso, la auténtica Vida es la otra C.L. / ReL 22 marzo 2017 Los extractos de la carta de Antonio Socci son traducción de Helena Faccia Serrano (diócesis de Alcalá de Henares). Fuente: http://www.religionenlibertad.com/amor-carta-antonio-socci–55286.htm |
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