Es imposible permanecer católico siendo abortista

Se pongan como se posan o digan lo que digan… quien se declare estar por el aborto se autoexcomulga de la doctrina cristianocatolica, se pone al margen de la ética, los valores y creencias que nos unen a la voluntad de un Dios que está por la vida…

Ya hablamos en la fecha en que el Presidente de EE.UU. visitó al Papa, en el artículo «Biden comulgó en Roma«, y como no paran de surgir noticias al respecto de la actitud de la Administración de Joe Biden en cuanto al apoyo y subvención al aborto, nos vemos en la necesidad de volver a retomar el asunto. Exactamente esta es la noticia: «La administración Biden otorga 5 millones a la ONU para financiar kits (dispositivos abortivos) portátiles de ‘aspiración manual por vacío’ «; es decir, que —como máximo responsable en última instancia, el señor Biden— se costeará con dinero público el gasto de medicamentos y dispositivos mortíferos para el aborto a mujeres de todo el mundo, y esto pese a la oposición del 77% de los norteamericanos.

No resulta creíble lo que dijo Biden que le dijo el Papa: Biden afirmó que el Papa lo considera buen católico y que le dijo que debería seguir recibiendo la comunión. El Vaticano no ha dicho nada al respecto, no lo ha desmentido; pero, como ocurre con las casas reales, que no se dedican de desmentir públicamente lo que públicamente dicen de ellas, el Vaticano para que también sigue esa misma línea, y calla. Hubiera hecho bien —aunque tan solo hubiera sido por esta ocasión— en aclarar la cuestión, pues no afecta solo a los protagonistas, sino a todos los fieles, que se ven perplejos ante tales palabras. Lo que parece más verídico es que el Presidente Biden mintió, y como lo ha calificado el obispo de San Sebastián mons. José Ignacio Munilla: «tiene la conciencia manchada de sangre«.

A esto hay que añadir: Biden también incluyó fondos adicionales para el UNFPA  en su presupuesto de 2022.  La administración Trump se negó a entregar dólares de los impuestos a la agencia de la ONU  debido a sus conexiones con los abortos forzados y bajo coacción en China. Y por otra parte, los intentos de presión al poder judicial, para que tumbe la ley de Texas de defensa del feto a partir del latido del corazón.

En fin, que usted mismo, Sr. Presidente de los EE.UU., que puede tratar de autoengañar a su conciencia; pero estas palabras sagradas de san Pablo son inamovibles —y parecen que están expresamente dedicadas a usted mismo—:  «De modo que quien coma del pan y beba del cáliz del Señor indignamente, es reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Así, pues, que cada cual se examine, y que entonces coma así del pan y beba del cáliz. Porque quien come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su condenación.» (1Cor 11,27-29).

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