El Vaticano pone en su sitio a los obispos alemanes

Con los datos de religiosidad en sus diócesis está la jerarquía de la Iglesia alemana como para enarbolar iniciativas doctrinales cada vez más discrepantes con el conjunto de la Iglesia Católica.

Ya son años, no es reciente, la aventura disparata del camino sinodal germano, que no deja de desafiar al Vaticano, con sus propuestas como mínimo inadecuadas, y que por los hechos de los resultados, totalmente desastrosas. Pero nada, ellos siguen erre que erre, hasta el desastre final. Es cuestión de tiempo.

No escarmientan en cabeza ajena, ya se ha visto lo que ha pasado recientemente a las iglesias protestantes progres (especialmente la anglicana); o en cabeza propia, la pérdida generalizada de fieles y la contestación que están recibiendo por los más piadosos que aún continúan; que va camino irremisible de un cisma como el del luteranismo de hace cinco siglos.

Por parte del Vaticano se ha tenido mantenido por varios años, durante el pontificado del papa Francisco, en una postura comedida, haciendo la vista gorda, tratando de evitar el choque; pero se ha llegado a un punto en que hay que plantar cara a ese abuso que se ha convertido de “dejarles hacer” pacientemente.

Con el tema doctrinal de la sexualidad y la bendición de las parejas homosexuales, ya se les dio un toque, y ahora se ha manifestado claramente con el asunto de que  los laicos pronuncien homilías en las Misas.

El Vaticano rechazó la petición de la Conferencia Episcopal Alemana para conceder, en circunstancias excepcionales, la posibilidad de que un fiel laico pronuncie la homilía durante la celebración de la Eucaristía.

El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos respondió negativamente a la pregunta planteada por los obispos alemanes. La carta afirma que la proclamación de la Palabra en la celebración litúrgica es inseparable de la misión recibida sacramentalmente.

Vatican News

El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en una carta escrita en inglés con fecha del 17 de junio de 2026, respondió —en una declaración— a la pregunta planteada por los obispos alemanes, el pasado 30 de marzo, sobre la posibilidad de que laicos cualificados pronunciaran la homilía en casos excepcionales.

En una carta dirigida a Monseñor Heiner Wilmer, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el Dicasterio, si bien expresa su agradecimiento por las preocupaciones pastorales que inspiraron esta solicitud, subraya que esto no es posible y que «la disciplina actual no puede ser derogada por un indulto, ya que la homilía reservada al sacerdote o diácono no es el resultado de una mera norma disciplinaria, sino que deriva de la propia naturaleza de la liturgia».

Palabra y misión

La homilía, en efecto, es parte integral de la Liturgia de la Palabra, intrínsecamente ligada a la proclamación del Evangelio, y representa —se afirma— un ejercicio del munus docendi (la «oficio de enseñar» —ndr—) confiado a los ministros ordenados mediante el Sacramento del Orden. La proclamación de la Palabra dentro de la celebración litúrgica es inseparable de la misión recibida sacramentalmente y de la unidad que vincula Palabra y Sacramento en la celebración eucarística.

Otras formas de anuncio

La carta también subraya la importancia de promover la formación continua de los ministros ordenados para que la homilía pueda expresar plenamente su eficacia pastoral y espiritual. Finalmente, el Dicasterio recuerda que la disciplina eclesiástica actual ya prevé numerosas formas de proclamación de la Palabra y predicación que pueden confiarse a los fieles laicos fuera de la homilía y la celebración de la Eucaristía, de acuerdo con el derecho canónico y la naturaleza específica de estas diferentes formas de proclamar el Evangelio.

 

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