Es palabra de Dios –como puede leerse en el texto en Jn 14,12-14– que todo el que crea en Jesucristo hará las obras que él hace, e incluso las hará mayores. Y añade además, como para reafirmar y dar el origen de esas obras proceden del Padre al que está unido: «Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».
El Señor nos ha dado su palabra, y si creemos en él, no tenemos derecho a dudar. ¿Entonces por qué los que decimos creer no ejercemos ese poder prometido por Dios?
El hacer milagros es un carisma –como todos ellos– otorgado a personas en concreto para ejercerlo en bien del Cuerpo de Cristo, es decir, su Iglesia y el Reino. Por otro lado cabe decir que quien vive santamente –como nos ha demostrado la historia de los santos– ese poder sobrenatural se manifiesta en ellos, pues esas obras les acompaña, como la sombra sigue al cuerpo.
Si no vemos que al común de los mortales creyentes esas obras, no nos cabe la menor duda de que se trata de que hemos obturado nuestra apertura a que se manifieste en nosotros los carismas otorgados por Dios, a través de su Espíritu Santo.
Desde los principios, se ve en el Nuevo Testamento, las obras que hacía Jesús las siguieron haciendo los apóstoles.
Estamos en tiempos comprometidos por la fe. Los que decimos creer debemos «rescatar» los carismas. Sin ellos será como luchar con una mano atada a la espalda.
Evangelio del 18-05-2019
Lectura del santo evangelio según san Juan (14,7-14):
«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».