Hoy, 8 de junio, celebramos uno de esos días excepcionales. Cristo nos dijo de la importancia de él: en el que Santo Espíritu sería enviado a nosotros de manera plena, para que santificara nuestro espíritu. Y que por eso debía partir al Cielo, para enviarnos al que debía consolarnos, defendernos, guardarnos y guiarnos al Cielo. «Os conviene que yo me vaya; así vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré.» (Jn 16,7).
Categoría: CARISMATICOS
La historia del padre Salvador Romero
«Para recuperar la identidad que Satanás nos roba, hay que unir fe y experiencia religiosa»




