![]() «Una sociedad cuyos principios son la adquisición, el lucro y la propiedad produce un carácter social orientado a tener, y después de que se establece la pauta dominante, nadie desea ser un extraño, o un paria; para evitar este riesgo, todo el mundo se adapta a la mayoría, que sólo tiene en común el antagonismo mutuo” (E. Fromm)[1].
***** ¿Qué digo cosa de risa?… ¡Es cosa de carcajada!: Dice de esta manera un Santo Padre: «Es cosa de burla y merece reírse a carcajadas que los hombres usen los orinales de plata y retretes de vidrio, como introducen a sus consejeros; y esas mujeres, tan ricas como locas, mandan hacerse de plata los recipientes de sus excrementos, como si esa gente rica no pudiera ni defecar si no es soberbiamente”[2]. ….. ¡Y cosa de llanto!: Y ahora vosotros, los ricos, llorad con fuertes gemidos por las desventuras, que van a sobreveniros. Vuestra riqueza se pudrió y vuestros vestidos se han apolillado. Vuestro oro y plata se han puesto roñosos y su roña será un testimonio en contra vuestra y devorará vuestra carne como fuego (Sant 5,1-3). Ay de los que juntan casa con casa (Is 5,8). Ay de vosotros lo ricos (Lc 6,24). *****
«Una teoría que hace del lucro la norma exclusiva y el fin último de la actividad económica es moralmente inaceptable. El apetito desordenado de dinero no deja de producir efectos perniciosos. Es una de las causas de los numeroso conflictos que perturban el orden social” (Catecismo de la Iglesia Católica)[3]. Cuando la Tierra contemplada desde el universo es como una pequeñita nave vagando por el inmenso mar del espacio, resulta absolutamente incomprensible y escandaloso, que unos pocos vivan –por así decir– ocupando toda la cubierta y la mejor y mayor parte de esa «nave», y el resto, la mayoría, se encuentre afinada, malviviendo, o muriendo, en las pestilentes bodegas. Esto es signo inequívoco de nula conciencia. A la luz de las execrables desigualdades que se dan en la tierra no es sólo para indignarse como dice la Madre Teresa, «lo que me irrita es el despilfarro. Me irrita observar que hay personas que malgastan y desperdician cosas que podríamos emplear en favor de los pobres»[4], sino vergonzante y lascivo, como decía un personaje de Sartre: «sobre esta tierra sangrante, toda alegría es obscena»[5]. Encíclica Sollicitudo Rei Socialis: “Una multitud ingente de hombre y mujeres, niños, adultos y ancianos, en una palabra, de personas humanas concretas e irrepetibles, que sufren el peso intolerable de la miseria (n.13). La unidad del género humano, está seriamente comprometida (n.14). La llamada civilización del «consumo» o consumismo, que comporta tantos «deshechos» o «basuras». Un objeto poseído, y una superado por otro más perfecto, es descartado simplemente, sin tener en cuenta su posible valor permanente para uno mismo o para otro ser humano más pobre (n.28)”.
……………………………… [1] ¿Tener o ser?, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1986, pp.107-108. [2] SAN CLEMENTE DE ALEJANDRIA, R. SIERRA BRAVO, Doctrina Social y Económica de los Padres de la Iglesia, Cía. Bibliográfica Española, S.A., Madrid,1967,n.104. [3] n.2424. [4] En Rev. “Reinado Social”,n.793, ocubre 1997, p.41. [5] SARTRE, J-P., El diablo y el buen Dios, en “Obras Completas”, I, p.510. |
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