El aborto. No hay tan solo que prohibir, hay que dar soluciones

Los admirados Provida —a los que gobiernos progres tratan de exterminar reprimiendo su presencia ante abortorios a base de leyes que les califican de delincuentes y tratan de condenarles con penas de prisión (lo cual se trata de una, como dijera el exministro Jorge Fernández Díaz, “aberración jurídica y moral que da una idea del abismo ético en el que estamos”)—,  además de informar a los que van a abortar y concienciar a la sociedad de que el aborto no es un derecho sino un homicidio revestido de ropaje legal, también trata de aportar soluciones de acogida y ayuda a aquellas madres que por dificultades diversas y desamparo tratan de deshacerse de la criaturita que portan en su vientre.

La pena de estos defensores de la vida es que van siendo cada vez menos escuchas, más marginados y menor número ante una sociedad insensible a esta cuestión sangrante del aborto. Pero a pesar de todo —de la carencia de recursos, de no ser activistas subvencionados, de la ingrata dureza de su empeño, de la persecución legalista estatal, etc.— consiguen resultados y éxitos: tan solo hay que acudir a las manifestaciones que convocan y escuchar los testimonios de mujeres felices que en el último momento decidieron no abortar, gracias a los provida, o incluso, a veces se consiguen logros del tipo del reciente: Tras más de 10 años de vigilias de oración diarias cierran el abortorio más emblemático de Londres.

Nuestra propuesta de solución para las madres en apuros -por las diversas causas que fueran- es esta: lo mejor es darlo en adopción. Con ello se consiguen tres cosas: hacer feliz a una pareja deseosa de adoptar, salvar la vida del bebe y el que la madre que no le aborta quede también a salvo de algo tan luctuoso que muy probablemente la perseguiría durante toda la vida, en forma de remordimiento y arrepentimiento.

En este sentido la Iglesia católica tiene que implicarse más, hacer algo realmente práctico, y no dejar solos a unos pocos voluntariosos fieles una cuestión tan grave. Nos alegra la noticia de que la petición del ortodoxo Patriarca de Moscú, Kirilll, que ha manifestado:  pedido a las mujeres que no aborten y que entreguen sus hijos a la Iglesia si no pueden atenderlos

ACTUALIDAD CATÓLICA