El respeto a la Eucaristía. Biden, Pelosi, y los alemanes…

Hoy es uno de esos tres jueves del año que relucen más que el sol. Hoy es el jueves del Corpus Christi, aunque -ya en muchos sitios no se celebra en este día laborable- por razones de la secularización de la sociedad y para dar la solemnidad debida se ha trasladado la celebración al domingo próximo.

No se pueden abaratar tanto la fe, la Eucaristía, la vida religiosa… que acabemos por desconsiderarlas, por ser irrelevantes en nuestras vidas y por considerar a Dios como alguien que en realidad no existe, pues nada pinta en nuestras vidas, no tiene ninguna incidencia en ellas.

Esta nula incidencia y todo lo anterior se ve palmariamente en la falta de respeto que personajes como Joe Biden, Nancy Pelosi y una gran parte del clero alemán están tratando a la Eucaristía.

Empecemos brevemente sobre la actitud de la Iglesia herética alemán, que en clara rebeldía a la doctrina, está provocando un cisma y violentando la vida de tantos fieles. Una de estas actitudes -amen de bendecir la uniones homosexuales- es el de dar la comunión eucarística a los protestantes, que no creen en ella, en la presencia real de Cristo, y que por lo tanto, se convierte en un sacrilegio.

En cuanto a los políticos estadounidenses: Resulta inadmisible la actitud estos -Biden y Pelosi- con respecto al aborto y la ideología de género: se declaran católicos, asisten a misa y comulgan, y sin embargo, tienen posturas contrarias a la doctrina católica. Y claro, esta incoherencia está creado grandes tensiones entre la jerarquía de la Iglesia en EEUU. El episcopado de Estados Unidos se encuentra profundamente dividido ante la discusión generada sobre si se debe dar la comunión a políticos que abiertamente defienden el aborto.

Pero es más, el que Biden haya vuelto a permitir usar fondos federales para el aborto, está provocando que se alcen otras voces como las del presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la USCCB ha recordado al presidente que “esos recursos se gastarían mucho mejor” si se destinasen a ayudar a mujeres con embarazos en situaciones complicadas.

En este artículo tan preciso -como en otros muchos- pueden ver la perpleja realidad de la división: “Guerra abierta entre los obispos de EEUU por negar la comunión a políticos abortistas como Biden“.

La postura de dar largas y no afrontar los hechos no es buena consejera, pues confunde al creyente común y adquiere tintes de escándalo. Que se preguntan sobre la indecisión ante la necesidad para recibir el Cuerpo de Cristo en estado de gracia, y el que se susciten estas vacilaciones ante el posicionamiento -y más si se le favorece- el asesinato de niños en el seno materno. Es obvio, que no se les puede dar la comunión, e incluso, hay quien piensa en ir más lejos: excomulgarlos, más aún cuando se trata de una autoridad pública o pastores de la Iglesia.

Y para remate, hoy: La Administración de Biden provoca al Vaticano y cuelga la bandera gay en la embajada de EE.UU. en la Santa Sede.

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