Dio la vida por salvar a 7 niños de ahogarse

El papa León XIV, el 27 de abril de 2026, autorizó al Dicasterio para las Causas de los Santos la promulgación de nuevos decretos relativos al martirio, la ofrenda de la vida y las virtudes heroicas de 54 nuevos siervos de Dios. Entre ellos, 50 mártires asesinados entre julio y noviembre de 1936 “in odio a la fe” al comienzo de la  de la Guerra Civil española, y también está Pedro Manuel Salado Alba, misionero español, que murió ahogado por en Ecuador por rescatar del mar al 7 niños.

Pedro Manuel dio la vida por amor, por un amor oblativo, y supone un testimonio (como un mártir) de la fe que movía toda su vida. La entrega misional diaria a la que estaba consagrado, llegado un momento como este, se hizo total, una entresa santa siguiendo el mandato del Señor de amar al prójimo hasta el extremo. Fue la culminación de una vida entera, así había vivido y así murió.

En 2017 el Papa Francisco anunció con el motu proprio ‘Maiorem hac dilectionem’ (2017) una nueva vía para canonizar santos: la de la entrega de la vida. Además de haber llevado a cabo una vida virtuosa en nivel heroico, el difunto deberá haber realizado una “oferta libre y voluntaria de la vida y la heroica aceptación ‘propter caritatem’ de una muerte segura y en el corto plazo”.

Pedro Manuel Salado Alba nació en 1968 en Chiclana de la Frontera (Cádiz) y se consagró con 22 años, en 1990, al Hogar de Nazaret, institución laical de vida consagrada fundada en Córdoba. Tras varios años de misión en España fue destinado a Ecuador, donde desarrolló buena parte de su labor apostólica.

El hermano Manuel, compañero de este heroico misionero declaró:

«No dudó en lanzarse a rescatarlos».

“Había un socorrista y un surfero, pero el único que tuvo el arrojo de lanzarse al mar fue Pedro Manuel. No lo dudó; dijo: ‘Tengo que salvar a mis niños’».

 «Los fue sacando uno a uno. Se los acercaba al socorrista, que le esperaba a unos 15 o 20 metros atrás con la tabla de surf». 

“Uiña de ocho años que no sabemos cómo sobrevivió porque no sabía nadar. Estuvo pataleando como podía para mantenerse a flote. Pero (después) nos dijo que ella estaba tranquila porque su papi venía; pero, claro, Pedro Manuel iba perdiendo fuerzas».

«Cuando ya tuvo a los dos últimos, una última ola se los volvió a arrancar. Hizo su último esfuerzo por sacarlos, pero ya estaba medio ahogado».

«Los sacó y él ya pues no pudo más. El surfista tuvo que sacarlo y ya en la orilla de la playa fallecía nuestro hermano Pedro».

«En la orilla, exhausto, le gritaban ¡Pedro Manuel, los has salvado a todos, ahora lucha tú, lucha tú!», pero «ya no podía, estaba falleciendo y falleció allí mismo».

 

Para mayor información pueden leer también los artículos: 

“Dio la vida al salvar a siete niños de ahogarse”

  “Se lanzó al mar, rescató a 7 niños y exhausto murió: camina hacia los altares por una vía especial”

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