Entre las revelaciones de tono profético están:
Escribe esto (le dijo Jesucristo): Antes de venir como el Juez Justo, vengo como el Rey de Misericordia. Antes de que llegue el día de la justicia, les será dado a los hombre este signo en el cielo.
Se apagará toda luz en el cielo y habrá una gran oscuridad en toda la tierra. Entonces, en el cielo aparecerá el signo de la cruz y de los orificios donde fueron clavadas las manos y los pies del Salvador, saldrán grandes luces que durante algún tiempo iluminarán la tierra. Eso sucederá poco tiempo antes del último día ( Diario, 83)
Prepararás al mundo para Mí última venida. (Diario 429)
Habla al mundo de mi Misericordia….Es señal de los últimos tiempos después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia. (Diario 848)
Habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia. (Diario 965)
Estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia, pero ¡ay de ellos si no reconocen este tiempo de Mi visita! (Diario 1160)
Quien no quiera pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia. (Diario, 1146)
¡Infelices los que no aprovechan este milagro de la Misericordia Divina! Lo invocarán en vano cuando sea demasiado tarde. (Diario, 1448)
Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque su misericordia anticiparía mi juicio. (Diario, 1317).
Hoy te envío con Mi misericordia a la gente de todo el mundo. Yo no quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla con mi Corazón misericordioso. Yo utilizo el castigo cuando ellos mismos me obligan a hacerlo. Mi mano se resiste a echar mano de la espada de la justicia. Antes del día de la justicia envío el día de la misericordia. (Diario, 1588)
La Santísima Virgen que me dijo: Oh, cuán agradable es para Dios el alma que sigue fielmente la inspiración de su gracia. Yo di al mundo el Salvador y tu debes hablar al mundo de su gran misericordia y preparar al mundo para su segunda (91) venida. Él vendrá, no como un Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo. Oh, qué terrible es ese día. Establecido está ya es el día de la justicia, el día de la ira divina. Los ángeles tiemblan ante ese día. Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras sea un el tiempo para conceder la misericordia. Si ahora tu callas, en aquel día tremendo responderás por un gran número de almas. No tengas miedo de nada, permanece fiel hasta el fin, yo te acompaño con mis sentimientos. (Diario, 635)
Estas profecías pueden relacionarse con signos observados por videntes, místicos, santos, papas y las Escrituras. Santa Faustina vio una gran cruz luminosa en el cielo, y en el siglo XIX Pío IX vio algo similar, lo mismo Ana Catalina Emmerick, la señal del discurso escatológico de los «últimos tiempos» de Mateo 24, los prodigios celestes anunciados por San Pedro en su discurso posterior a Pentecostés, para antes de que llegue el día grande del Señor, y el milagro de la señal en Garabandal y en Medjugorje, etc.
El Señor profetizó san Mateo, 24, 30, cuando dijo: «Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre»? Con idénticos interrogantes cabe recordar la visión de Ana Catalina Emmerick referente a los tiempos finales de la tribulación de la Iglesia: «El arcángel San Miguel descendió de la iglesia y vi sobre ella una gran cruz luminosa, de la cual pendía el Salvador. De sus llagas descendían sobre el mundo franjas de luz que se difundían por todas partes».
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