Cristianofobia

Llama la atención a los que vivimos al cabo de la calle en lo tocante a la cuestión religiosa, la constante y pertinaz lluvia de noticias que perjudican a la Iglesia, Cuerpo de Cristo.

Se producen ofensas aquí y allá contra Dios, Cristo, la Virgen, lo sagrado; pero a nadie parece importarle; es más, se está por posibilitar que esto suceda, despenalizando cualquier manifestación por ofensiva que sea contra los sentimientos religiosos. En cambio, se endurece cada vez más los llamados «delitos de odio» ante cualquier declaración por muy razonada que sea en cuestiones de ideología de género, por ejemplo.

El Grupo Prisa, por medio de sus medios -El País y la Ser- lleva unos días atizando a la Iglesia con el tema de la pederastia del clero. No hay mucho que rascar, la verdad. En España no se han dado muchos casos, más que los estrictamente estadísticos (por un elemental porcentaje de perturbaciones mentales de un grupo de población); sin embargo, tratan de jalear el asunto y aventarlo cuanto se pueda, en el afán de desprestigiar a la Iglesia. Hace unas fechas mandaron un cuestionario a los obispados españoles, tratado de recabar información al respecto; era la vía fácil de recabar información gratuita y más de lo poco que tenía al respecto. Gracias de Dios, la mayoría no contesto, aunque hubo un porcentaje -de incautos- que sí; para estos cabe decir aquello de «mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres» (Mt 10,16).

Acaban de profanar una Iglesia en el centro de Madrid; satanistas sacrílegamente han violentando el Sagrario. Es otro de los cada vez más frecuentes de estos casos. ¿Qué pretenden amén del pillaje y sacrilegio; acaso el que desaparezca el Santísimo de las iglesias?

De estas noticias, en cambio, no se habla en los medios de comunicación, ¿por qué?

La cristianofobia va en aumento. El desprestigio de la religión cristiana -especialmente la católica- y su decaimiento social es uno hecho cada día constatable. El Malo tiene declarada la guerra a Cristo, y todo cuanto lleve su marca, está expuesto a ser crucificado.

Se ve venir…

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.