Sin poder explicar cómo sucedió, este científico que era agnóstico reconoce que en ese instante, al escribir, tuvo conciencia de su realidad de pecado y lejanía de Dios.
Aunque estaba casado y era padre de dos hijas, por años João Carlos da Silva Dias mantuvo centrado su corazón en la investigación científica sobre Ingeniería de Biosistemas y enseñar a sus alumnos del Instituto Superior de Agronomía, en la Universidad Técnica de Lisboa. “Mi universidad, mis proyectos de investigación, mis estudiantes, eran todo para mí”, cuenta Joao.
No era consciente de sus pecados “El primer día que ella fue allí le regalaron una imagen de la Virgen de Medjugorje, quedó encantada con su belleza y preguntó quién era. Le explicaron las apariciones que estaban teniendo lugar en una aldea de Bosnia Herzegovina y ese día volvió a casa entusiasmada. Le dijo a mis dos hijas, de 9 y 11 años respectivamente: «Chicas, la Virgen se aparece en Medjugorje, en Bosnia-Herzegovina (ex-Yugoslavia) desde hace 20 años, ¡y yo no lo sabía! Tenemos que ir allí». Luego se volvió hacia mí y me dijo que le gustaría ir. Le dije que sí. Ella me preguntó: «¿Y tú?» Yo le dije: «Tú adéntrate en tu vida y yo en la mía. El lugar debe ser hermoso y veré la agricultura, las montañas, las playas, etc.». De vez en cuando me preguntaba: «¿Así es que no vienes con nosotras?» y yo le contestaba que iba a ir con ellas, pero que seguiría con mi vida y ellas con las suyas”.
Sin saber qué pedir Fueron ellas quienes pasaron a João una hoja presionándolo a que también escribiese. Y aunque “no quería ni sabía qué decir”, terminó cediendo y escribió en el papel: «La Virgen interceda por mí ante Dios para que me perdone mis pecados». El fuego del Espíritu Santo El camino hacia una fe confiada a la voluntad de Dios fue un proceso no exento de quiebres refiere João en su testimonio (que puedes leerlo completo en portugués pulsando aquí). Pero el Espíritu Santo -sirviéndose de distintas comunidades católicas, sacerdotes y su paciente esposa- conquistó el alma de João cuando él se perdonó y perdonó. “…el fuego del Espíritu Santo descendió, se apoderó de mí y me quemó, provocándome una gran curación interior… durante dos días me sentí quemado por Ese Fuego… en la zona física de mi corazón que parecía estar ardiendo. No podía dormir, sólo recé, le pedí perdón a Dios y perdoné a todos los que en la vida me habían herido… Con mi mente muy limitada pienso que esta fue la culminación de la gran intercesión de la Virgen ante Dios que yo había pedido en Medjugorje. Jesús está vivo y el Espíritu Santo está activo. Dios quiere salvar a todos y resucitar a todos los que están lejos de Él como yo lo estaba. Finalmente, me gustaría agradecer a quienes oraron por mí y decir que todo esto sólo fue posible gracias al Amor, la Misericordia y la Gracia de Dios y porque muchos oraron e intercedieron por mí. Que Dios te bendiga. Alabada y glorificada sea la Santísima Trinidad y la Santísima Virgen María, mi querida Madre en el Cielo”.
https://www.portaluz.org/cientifico-portugues-atribuye-su-conversion-en-medjugorje-a-la-santisima-virgen-3160.htm |
Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


.jpg)