Apocalipsis 1,3: «Feliz el que lea, y felices los que escuchen las palabras de esta profecía y tengan en cuenta lo que está escrito en ella, porque el tiempo está cerca.»
La profecía tiene una vocación o misión salvadora. Pretende salvar de la perdición… la profecía pretende corregir, para que no se desemboque en una tragedia.